20 de noviembre 2007 - 00:00

"No hay señales de alivio en el frente hipotecario"

El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», de Oliver Stone, quien considera clave que los inversores mantengan la cautela en cuanto a la valuación de los daños de la crisis hipotecaria en los balances de los bancos de Wall Street.

No hay señales de alivio en el frente hipotecario
PERIODISTA: Un nuevo aguacero se precipita sobrelas Bolsas. Arrecia la tormenta sobre los bancos. Sus acciones y sus papeles de deuda están de oferta. ¿Motivos?

Gordon Gekko: No hay señales de alivio en el frente hipotecario. En noviembre como en octubre, la lectura de confianza de los constructores arrojó el valor más deprimido desde que se construyen las series en 1985. Y, entre tanto, los balances de los bancos son un manantial del que brotan pérdidas como si fueran agua mineral.

P.: Otra vez el dedo acusador apunta a Citigroup. Goldman Sachs señala que tendrá que tomar nuevos cargos por 15 mil millones de dólares.

G.G.: En los próximos dos trimestres. No es, sin embargo, una afirmación tan terrible como suena. Citi ya blanqueó entre 8 y 11 mil millones cuando se desplazó a la cúpula liderada por Chuck Prince. En la misma movida, Goldman les bajó las recomendaciones también a Merrill Lynch y Morgan Stanley.

P.: No será una novedad. Pero los efectos negativos sobre las cotizaciones de los papeles son muy potentes.

G.G.: Es un nuevo round de castigo. Swiss Re tomó una pérdida de más de mil millones de dólares. CreditSights, una firma independiente de analistas, por su parte, estimó que UBS debe haber sufrido un quebranto de 9 mil millones de dólares en su posición de CDO. Que no se reconocen por la particular forma de cálculo que el banco utiliza.

P.: Los métodos de valuación están en el ojo del huracán.

G.G.: Correcto. Es un tema que complica además a las agencias hipotecarias patrocinadas por el gobierno. El viernes, sin ir más lejos, una visión crítica sobre sus anotaciones contables derrumbó el valor de Fannie Mae. Y hoy (por ayer), Crédit Suisse fue muy duro con la cartera de la otra gran agencia, Freddie Mac. Estimó que deberá asumir quebrantos de gran monto -entre mil y cinco mil millones de dólares- si persisten los actuales diferenciales de tasas de interés.

P.: El Congreso cuenta con la participación de estas firmas para apuntalar la demanda secundaria por hipotecas.

G.G.: Es una complicación indudable. Fueron problemas con la contabilidad los que obligaron a las autoridades a fijarles un límite de crédito. Los legisladores pretenden ampliarlo 10%. El Ejecutivo no está convencido.

P.: En síntesis, el intento de recuperación que ensayaron los bancos, la semana pasada, abortó definitivamente.

G.G.: Nada es definitivo. Pero el embate alcista, queda claro, no prosperó.

P.: Y si no se estabilizan las acciones financieras, no es fácil que Wall Street recupere la vertical.

G.G.: El camino más corto pasa por encontrar un piso para los bancos. Que amaine la desconfianza profunda sobre su situación.

P.: ¿Qué hace falta para recobrar la calma?

G.G.: Nadie que desconfíe hoy de la contabilidad bancaria va a creer en ella en fecha próxima. Pienso que esa batalla está perdida. Es el contexto que rodea a los bancos el que debe arrojar una pista favorable. Con precios de las acciones de los bancos cada vez más bajos, y con estimaciones de pérdidas globales que, alegremente, suman ya 400 o 500 mil millones de dólares, no debería resultar tan arduo encontrar espacio para una tregua. Piense en la capitalización de Citigroup. La compañía valía más de 300 mil millones de dólares a fines de 2007.

P.: Hoy apenas llega a 160 mil millones.

G.G.: La corrección ya incorporó una dosis generosa de inconvenientes. La contabilidad quizás no acuse todo el malestar que hay en danza, pero los accionistas no han tenido otra alternativa que absorberlo por anticipado.

P.: El castigo al papel podría, entonces, tomarse un descanso.

G.G.: Es por eso que la recuperación de los precios secundarios de los CDO, la semana pasada, obró el pequeño milagro de una resurrección para todo el espectro de acciones bancarias.

P.: Que no duró.

G.G.:
Es verdad. Pero ése es el camino. Tropezar con una señal que denote que se transita ya por el plano de la exageración. Cuando se revisan las estimaciones de un daño de 400 o 500 mil millones con motivo del subprime, lo primero que salta a la vista es que son cálculos hechos a ojos de buen cubero. Como quien abre un paraguas una vez que comenzóa llover; se elige el más grande. En principio, las cifras constituyen una sábana lo suficientemente larga como para cubrir los trastornos que se difunden a diario. Sin embargo, cuando surgen los anuncios, siguen gatillando sucesivas caídas de cotizaciones.

P.: ¿Cómo se explica?

G.G.:
Hay temores que, no los discuto, son legítimos. Las calificadoras de crédito que, en octubre, entraron en pánico con las estructuras hipotecarias, son una amenaza sobre los ratings de los bancos. La posible inestabilidad de sus opiniones es un riesgo clarísimo.

P.: Que rebajen las calificaciones de los bancos a granel.

G.G.: Cuando los acucia la necesidad de recomponer su capital. Sometería a las entidades a un incómodo juego de pinzas. En muy mal momento.

P.: Pienso, con todo, que la salud de la economía es el riesgo principal.

G.G.: Correcto. Abriría nuevos frentes cuando usted está trabajando a destajo en contener la marea que fluye hoy por uno solo. La recesión inmobiliaria y los préstamos para la vivienda. El último trimestral de HSBC es muy interesante en ese sentido. Se toman cargos por 3.400 millones de dólares, pero sólo 700 millones provienen de la esfera hipotecaria. El remanente obedece a dificultades con los préstamos de consumo personal y tarjetas de crédito en EE.UU. El banco se las arregló -sobre todo por sus negocios en Asia- para mejorar sus números finales. Pero no por ello conviene pasar por alto este traspié. Después de todo, en febrero, HSBC fue el primer banco grande en reconocer el impacto de la crisis del subprime. Fue un precursor...

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