Rueda admite ya puja con Moyano por controlar CGT
-
Planes sociales y formación de capital humano
-
Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Susana Rueda, ayer en la sede de la CGT, durante la entrevista con Ambito Financiero. Asegura que no está sola en su disputa con Hugo Moyano.
Periodista: ¿Qué falta para consolidar la unidad en la CGT?
Susana Rueda: Que trabajemos más juntos. Las gestiones individuales deberían ser gestiones de grupo. Para no potenciar las individualidades porque si no se fomenta el personalismo y cuando se fomenta el personalismo se debilita a la CGT.
P.: ¿Eso ocurre por mezquindad o por impericia?
S.R.: Son viejos hábitos, las prácticas de historias sindicales fuertemente personalistas.
P.: ¿Pero no se quiere o no se sabe?
S.R.: Prefiero creer que no se sabe. Algunos no construyen consensos porque les interesa la acción personal. Otros no saben, no tienen la práctica. O ni imaginan esa sociedad. Yo apuesto al consenso.
P.: Sin embargo, un sector de la CGT propaga la idea de que en julio termina el triunvirato y va a quedar un poder unificado con Moyano como figura.
S.R.: Eso es achicar la CGT. Estar cinco meses antes de que se resuelva discutiendo sobre ese tema, como si fuese la cuestión central de la CGT, es desperdiciar energía que deberíamos destinar a la defensa de los trabajadores.
P.: Pero da la impresión de que está todo listo: que en julio usted se vuelve a su casa y queda Moyano como jefe.
S.R.: No. Yo no me voy. Mire: por operaciones periodísticas,a mí me hicieron ir tres o cuatro veces y nunca me fui. Ni hay nada resuelto. Habrá que ver en su momento cuál es el perfil de CGT que queremos y luego ver quién o quienes la conducen. Por ahí es uno, o es una; o tres, o cuatro. Antes hay que definir un proyecto políticogremial de la CGT y en función de eso elegir las personas. Nos equivocamos si antes de definir el proyecto, elegimos a las personas.
P.: Entonces no se va.
S.R.: No. Salvo que haya una situación grave que torne imposible mi presencia en la CGT, no me voy a ir.
P.: ¿Se firmó o no un acuerdo secreto fijando que este año quedaba un solo secretario general y era Moyano?
S.R.: Ni conmigo; ni con muchos compañeros. Hubo una discusión larga que terminó en que se resolvía al año de asumir el triunvirato. Existir no existe nada. Además, a nosotros nos eligen los congresales. Nadie puede firmar un acuerdo a espaldas de los congresales, ni puede burlar su decisión, si no estaríamos haciendo acuerdos espurios.
P.: ¿No se siente sola en esa disputa?
S.R.: No, para nada. A veces puede parecer que estoy en soledad pero estoy muy acompañada. Ocurre que estoy dedicada full time a la CGT mientras otros compañeros se dedican además a sus gremios. No traen acá las cuestiones de su sindicato. ¡Bah! algunos sí...
P.: ¿Lo dice por Moyano?
S.R.: Y... él atiende muchas cosas del gremio acá (la sede de la CGT en Azopardo) o hace actos del gremio. Así se mezclan las cosas.
P.: ¿Debería evitarlo?
S.R.: Yo trato de no hacerlo. Si trajera cuestiones de mi gremio a la CGT, estaría ocupando el tiempo de todos los trabajadores en cuestiones de un solo sector.
P.: Antes los sindicalistas se dividían entre «gordos» oficialistas y «disidentes». ¿Ahora son todos «gordos»?
S.R.: La CGT expresa lo que sienten los trabajadores y los trabajadores apoyan al gobierno. La gestión por la deuda, la renovación de la Corte, los decretos para aumentos salariales. En esas cosas hay apoyo. Pero también hay reclamos: los trabajadores queremos más participación en la distribución de la riqueza. Entonces no está mal que haya una CGT versátil: que por un lado reclame y por otro apoye.
P.: ¿Kirchner debería intervenir o ser sólo un observador en la resolución de la conducción en la CGT?
S.R.: No debe intervenir. Es un tema de los trabajadores.
P.: Se dice que usted es la preferida del Presidente en la CGT.
S.R.: No es cierto. Hace 10 días, el Presidente los recibió (a Moyano y otros dirigentes) y yo no estuve. No fui invitada.
P.: ¿Lo fue pero dejó de serlo, entonces?
S.R.: No soy, ni fui, ni quiero ser la preferida del Presidente. Lo digo más allá de que tengo grandes coincidencias con Kirchner. Pero él es el Presidente y yo soy secretaria general de la CGT.
P.: Pero la excluyeron de la reunión con Kirchner. No es poca cosa. Por ahí, ahora el preferido es Moyano.
S.R.: No me importa ser la preferida del Presidente. Ni sé si a algún compañero le importa serlo. No sé por qué no me invitaron. No me llamaron, ni me avisaron. Un compañero preguntó si había alguna reunión prevista y le dijeron que no. Por eso digo que el gran tema pendiente es la práctica del consenso.
Entrevista de Pablo Ibáñez




Dejá tu comentario