El proyecto del Congreso desalentará el teletrabajo

Opiniones

La norma que obtuvo media sanción en Diputados desalienta una modalidad útil para empleados y empleadores.

Entre las consecuencias favorables que pueden llegar a existir como consecuencia de la actual cuarentena se puede mencionar que en el futuro tal vez existan más casos de teletrabajo. Muchos están forzadamente aplicándolo, y puede quieran incorporarlo voluntariamente en el futuro.

Es una modalidad que puede ser útil para ayudar a las empresas a reducir costos –para muchas de ellas fundamental para poder seguir existiendo- y a los empleados evitarse traslados que les cuesta mucho en tiempo y dinero, además de los riesgos de accidentes que les significa.

Pero el congreso puede terminar destruyendo esa posibilidad, ya que hay un proyecto de ley para regularlo que desalienta las empresas recurran a esa modalidad.

En efecto, si ese proyecto se convirtiera en ley, el empleador que acuerda con su empleado el teletrabajo no podrá luego exigirle que regrese al sistema presencial, pero en cambio el empleado en cualquier momento tendría la opción de exigirlo.

Es decir que desalienta a un empleador a proponer teletrabajo a un empleado porque, si esa modalidad finalmente no resulta conveniente, no podrá exigirle dejarla sin efecto y, además, deberá siempre tener especio y disponibilidad para recibirlo en la empresa por si aquel quisiera en algún momento volver al régimen presencial.

Por otro lado, quienes hagan teletrabajo y acrediten tener a su cargo, de manera única o compartida, el cuidado de personas menores de trece (13) años, personas con discapacidad o convivan con adultos mayores y que requieran asistencia específica, tendrán derecho a horarios compatibles con las tareas de cuidado a su cargo y/o a interrumpir la jornada. Cualquier acto, conducta, decisión, represalia u obstaculización proveniente del empleador que lesione estos derechos, se presumirá discriminatorio resultando aplicables las previsiones la ley 23.592.

Esa facultad que se le otorga al empleado para, en esos casos, interrumpir la jornada de trabajo, implica tener que otorgarles un beneficio que en la práctica obviamente no tienen en la modalidad presencial y que, además, por resultar casi imposible de controlar si se lo ejerce adecuadamente, se presta a muchos abusos.

Se puede en cambio ponderar del proyecto en que, por ejemplo, se exija la conformidad por escrito del empleado para aplicar esa modalidad, su derecho a la desconexión digital fuera de su horario laboral y la obligación del empleador de proporcionarle los elementos de trabajo.

Pero nada de eso compensará el daño que se les producirá a empleados y empleadores al desalentar una modalidad muchas veces útil para ambas partes.

Lamentablemente, si ese proyecto ya aprobado por la Cámara de Diputados se convierte en ley, será una nueva piedra que el Congreso pondrá en el camino hacia la prosperidad de los argentinos.

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