Necesitamos tener cuidado con el feudalismo que hizo con la salud lo que se le dio la gana. Precisamos un descanso de los economistas anti democráticos, transformados en políticos -technopols- esponsorizados y, de los comunicadores que siempre están del lado equivocado de la realidad.
Rebeldía e incoherencia en campaña
Necesitamos tener cuidado con el feudalismo que hizo con la salud lo que se le dio la gana. Precisamos un descanso de los economistas anti democráticos, transformados en políticos esponsorizados y, de los comunicadores que siempre están del lado equivocado de la realidad.
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Aumentan las enfermedades que pueden prevenirse con vacunas en Argentina y crece la preocupación sanitaria
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Oxígeno para avanzar con el rumbo actual
Hay nuevas cepas y aumentos de casos de COVID en Estados Unidos, Israel, China, Europa y el sudeste asiático. La política en grandes países mató a muchos que no querían vacunarse y todavía se niegan, pero ahora esas defunciones deben ser el comienzo de la concientización de los efectos irreparables del “estilo paranoico”. No se puede volver a subestimar la siguiente ola de la pandemia.
Si el gobernador tuviera un repentino ataque de conciencia y admitiera los estragos que generó, podría dar un giro, tratando de limitar el daño futuro. Tendría que asegurarse que la gente se vacune. Todo lo contrario que se hizo en una sociedad que dejo expuestos a sus ciudadanos. La negligencia puede lastimar a todo el país, porque el virus viaja a bordo de las personas.
En los primeros días de la pandemia, las vacunas parecían una posibilidad remota de resolver los efectos de la pandemia. Aun así, era importante aplanar la curva mediante obturadores, para impedir que demasiadas personas necesitaran hospitalización al mismo tiempo, colapsando el sistema de salud. Y guste o no, los aislamientos hicieron que se pudiera impedir un patatús. Pero se produjo el prodigio y las vacunas estuvieron disponibles más rápido de lo que los medios habían informado en su carrera frenética de enloquecernos a todos. Ya sabemos que las medidas de precaución no han sido un error. Por el contrario, significó una idea mucho mejor de lo que se pensaba, porque se ganó tiempo para desarrollar y distribuir las vacunas. Las personas que lograron evitar la infección y recibieron sus vacunas, esquivarán el virus por completo o sufrirán menos. El resurgimiento de Covid, variante Delta apareció en el “hub” del país, coincidentemente donde los ciudadanos no se quieren vacunar. No hemos escuchado críticas, ya que los principales medios de la provincia pertenecen a las corporaciones. Es que por causa del fracaso en el manejo de la pandemia, el gobernador ha llevado a sus paisanos de regreso a la zona de riesgo.
En este punto ya no se trata de desarrollar y distribuir vacunas; ya están disponibles. Ahora se trata de conseguir que la gente enloquecida por “los anti vacunas”, acepte vacunarse.
“Estamos a siete diputados de ser Venezuela”.
No es así, el FDT tiene 119 bancas y necesita sumar 10 para llegar al quórum propio. Jake Sullivan -el enviado de confianza de Biden-estuvo en la Argentina respaldando al país, reuniéndose con todos los integrantes del Gobierno. El funcionario expresó el apoyo de los Estados Unidos hacia la Argentina para un nuevo acuerdo con el FMI. A su vez el FMI corrigió “al alza” la tasa de crecimiento de Argentina, pudiéndose deducir que el acuerdo está encaminado, sin pretensiones recesivas. Asumió Castillo en Perú, Bolivia recupero la normalidad institucional y, López Obrador busca reactivar la Celac como alternativa a la cuestionada OEA. Alberto Fernández anima al Grupo de Puebla contra el bloqueo a Cuba y Venezuela. Del otro lado Colombia, Ecuador, Chile y Brasil tienen baja aprobación de los gobiernos. Increíblemente para Estados Unidos, Argentina se ha convertido en la columna vertebral de la estabilidad en Latinoamérica. La moderación del Gobierno argentino ha desenmascarado la pesadilla de Bolsonaro y Macri para la región. El compadrazgo puede obtener la concesión de auxilios, pero nunca ha generado respeto.
Las encuestas no pagas que circulan indican que el triunfo en votos en la provincia de Buenos Aires -la madre de las batallas- será amplio. Y, según Rosendo Fraga, muchas veces la elección previa a la presidencial ha anticipado el resultado de ella. Por ejemplo en 1987, el triunfo peronista de Antonio Cafiero anticipó la victoria de Menem en 1989. En 1993 el éxito justicialista predijo la reelección en 1995. En 1997 la victoria del FREPASO presagió la de De la Rúa en 1999. En octubre de 2001 la derrota de la Alianza anunció la crisis que llevó a De la Rúa a perder el poder. En 2005 la victoria de Kirchner fue previa a la elección de Cristina en 2007. Por otra parte, en 2009 el triunfo de Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires no sirvió demasiado, ya que se consolidó la reelección Cristina con el 54% de los votos en 2011. Pero el fiasco fue 2017, donde aun ganando, el Macrismo fracasó por primera vez la reelección de un oficialismo en 2019.
Contexto económico
Avanza el nuevo acuerdo con el FMI en medio de un fuerte superávit comercial, alto crecimiento de la actividad industrial, y cierre impetuoso de la brecha fiscal, de la manera que explicamos desde esta columna cuando asumió el Gobierno -antes de la pandemia-. El déficit primario en el primer semestre 2021 se desplomó (63%) cayendo desde 3.2% del PBI (2020), a 0.5% en el primer semestre 2021; por influencia de la recuperación de la economía, básicamente. Así aumentaron los ingresos. El Gobierno se vio acompañado por la reversión de las dos pandemias, en forma consistente con una mayor aportación fiscal que permitió que los ingresos crecieran, más la contribución especial de las grandes fortunas que se sumaron al resultado. Por el lado del gasto primario se puede ver que descendió debido a las reducciones de ayuda que se instrumentaron en 2020 y la rebaja de las transferencias a las provincias, debido al aumento de los recursos percibidos por la vía coparticipación federal. El Gobierno llega a la elección sin explosión cambiaria e hiperinflacionaria.
Si bien la metodología peronista consiste en responder a las demandas de la sociedad, en esta ocasión no puede descartarse que la acumulación de reclamos pendientes desde 2016, no pueda satisfacerse en un solo periodo. El éxito coyuntural en dominar los asuntos fiscales, monetarios, cambiarios y de endeudamiento, será de largo alcance si se construye una Argentina donde el modelo de producción y trabajo genere cada vez más confianza y ahuyente la financiación. El modelo de “endeudamiento y fuga” (Basualdo) que desplumó a la Argentina por más de cuatro décadas debe llegar a su fin.
La campaña
En estas elecciones aparecen nuevas opciones que apuntalaron al Gobierno que fracasó, diciendo que Macri no tenía las habilidades para ser presidente. Pues, “bienvenidos a 2015” los economistas devenidos políticos que se sentaban inocentemente en la mesa del periodista deportivo, rodeados de servicios de todo tipo, procesados, y extorsionadores presos. Dispersarse y desmarcarse fue una estrategia inevitable para no aparecer como cómplices, pero “fueron funcionales”. Y, felicitaciones porque hay que tener agallas para defender “el sentido común” de incendiar el BCRA y escribir en una pared “ellos y nosotros”, arrogándose el poder de ponerle nombre a los “ellos”. Esto es, dando a entender que nosotros somos los “innombrables”, no tenemos nombre, “Yo soy el que soy”…mesianismo de lo peor. En el mejor de los casos lo hacen por ignorar el significado teológico-político, lo cual no los comprueba menos peligrosos.
La ideología neoliberal ha sido anti democrática. Libertad protegida para los monopolios-oligopolios, presumiendo “libre competencia”, pero levantando barreras para que no entren nuevos jugadores innovadores y creativos. En términos políticos “mano dura”, útil para sostener ajustes que concentraran la riqueza y el ingreso reprimiendo protestas sociales. Es que la ineficacia en las diferentes gestiones ya no deja lugar a dudas. La dictadura cívico militar logró “crecimiento cero” en casi 8 años de gestión. Asumió con una deuda de u$s 7.000 millones y la disparó a u$s 42.000, elevando la inflación de 2 cifras anuales a 3 dígitos permanentes durante 15 años, destruyendo la industria nacional, extranjerizando la facturación en forma inversamente proporcional a la previa, apuntalando así el alto desempleo como factor estabilizador. Desde aquel intento, se pudo poner al país en estado de vulnerabilidad frecuentemente cada vez que regresaban. La deuda pública de 1976 se multiplico 49 veces. En cambio “la decadencia peronista” registro en sus 4 gestiones-aun en la versión Consenso de Washington-cifras netas de alto crecimiento.
La experiencia revela que la concentración del poder económico en las corporaciones que dominan el sector dinámico de la industria, o la denominada burocracia de los CEOs que manejó los resortes fundamentales del sector público con los grupos económicos tradicionales, los propietarios de la producción agroexportadora primaria, y el sector financiero; todos vinculados a intereses dominantes, no constituyen un liderazgo eficaz para movilizar el potencial económico del país. En la Argentina es necesaria una conducción que democratice el poder económico-financiero y le conceda infraestructura a la capacidad de innovación y creatividad ciber digital del siglo XXI.
La existencia de una organización sindical inconmovible y las meritorias organizaciones sociales, acompañadas por una clase trabajadora con alta conciencia de sus derechos laborales, y las frustradas expectativas de la clase media por el fracaso de Cambiemos y la incapacidad de sus dirigentes, le restaron viabilidad al proyecto de país para 20 millones de habitantes. Sin embargo los grupos dominantes insisten en exagerar las dificultades del gobierno actual, despreciando cada día su capacidad de gestión, porque perseveran en la proposición y ejecución de políticas consistentes con un país pequeño y dependiente.
Alberto Fernández no se ha dejado llevar por la guerra mediática, ni por las embestidas cotidianas del “Instituto Frenopatía”, laboratorio de ideas de la oposición que pretende crear reflexiones y debates peripatéticos. Es entendible que la posibilidad de que se consolide un modelo nacional y popular implica la pérdida categórica de la hegemonía intelectual económica. Por eso se avanza hasta con negacionismo, una expresión psicópata de adhesión inconfesable al capítulo más feroz de la historia contemporánea.
Es cierto que la primera mitad de los setenta fue una época con diversos problemas políticos, guerrilla, paramilitares, en un contexto mundial donde dos tercios del mundo eran socialistas o estaba en camino. Paradójicamente la Argentina gozaba de buenos niveles de educación y salud, pleno empleo y solo u$s 7.000 millones de deuda pública. La juventud estaba politizada, comprometida con el país -trabajaba y/o estudiaba-, casi ningún joven sin prosapia hablaba de irse. Hay que destacar que se podía estar a favor o no de una corriente de pensamiento, pero ningún estudiante repetía sin argumentos. La muchachada de los setenta no hubiera creído ninguna mentira zombi, un 2% de los votos logro “Nueva Fuerza” -partido de Alsogaray-, pero no hubiera confiado nunca en un propietario ligado a la corrupción del Estado (Carrió) podría traer transparencia y pobreza cero. -¿Quién hubiera persuadido a un adolescente para que no se vacunara porque la vacuna era producto de una conspiración sionista?- ¿Quién de nosotros ha indagado de que laboratorio era “la Sabin”?- Nadie de nuestra generación hubiera tomado cloro alentado por la conductora de un programa de chismes, sin verificar el cientificismo de la afirmación en el colegio.
(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.
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