2 de abril 2004 - 00:00

19 senadores dijeron no a la intervención

La intervención a Santiago del Estero por 180 días (prorrogables por el mismo período de tiempo) que se terminó de aprobar ayer a la madrugada en el Senado con 52 votos, provocó fisuras en el bloque oficialista que pueden traer consecuencias en el futuro mediato cuando se voten leyes clave.

Hubo dos pronunciamientos en contra -los justicialistas de San Luis, Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa, siguieron el ejemplo de Adolfo Rodríguez Saá en Diputados-, la abstención de Rubén Marín (PJ-La Pampa) y, lo que resultó sugerente, 17 ausentes a la hora de sufragar, la mayoría de la escudería oficialista que no estaba dispuesta a levantar la mano en contra de un gobernador del mismo signo partidario.

Si se pasa lista, no aprobaron la intervención Antonio Cafiero (Buenos Aires), el catamarqueño Ramón Saadi, Laura Martínez Pass de Cresto (Entre Ríos), el jujeño Guillermo Jenefes, la pampeana Silvia Gallego, Eduardo Menem (La Rioja), la sanjuanina Nélida Martín (ausente con aviso de enfermedad) y la santafesina Roxana Latorre, que estuvieron ausentes al momento de la definición en la Cámara alta.

En Diputados, por supuesto, se opusieron los juaristas Graciela Olmos, Nélida Palomo y Juan Pinto Bruchmann, más el adolfista Interbloque Provincias Unidas; y también se produjeron deserciones del recinto, como la del duhaldista Daniel Basile. El trío de santiagueños oficialistas lloró cuando se aprobó la intervención por 193 votos contra 15 y 2 abstenciones.

• Reparos

Las ausencias de Saadi y Cafiero no sorprendieron: ambos habían levantado reparos al remedio federal; el catamarqueño, por haberlo sufrido en carne propia en los '90; y el bonaerense, porque -tal cual adelantó ayer este diario- advirtió en reunión de bloque que «nunca voy a levantar la mano contra el compañero Juárez».

En el debate, la frentista
Vilma Ibarra puso el dedo en la llaga al echarles en cara a muchos de los que defendían ahora la intervención que habían alabado a Juárez hace 3 años en el recinto. A continuación, se reproduce parte del discurso de Ibarra que, de no ser por la urgencia oficialista en sacar la medida, podría haber provocado un tembladeral en el hemiciclo. Fue un momento de mucha tensión contenida.

Vilma Ibarra:
Recordé que el caudillo Juárez -como se le dijo aquí- fue en su momento senador nacional. Es decir, asumió cuando lo hicimos muchos de nosotros en diciembre de 2001. Pero a los pocos días presentó su renuncia... Entonces, fui a la versión taquigráfica de esa fecha para no ser hipócrita y recordar qué era lo que pasaba en la dirigencia política cuando el senador Juárez presentaba su renuncia... Se trata la renuncia del señor senador por Santiago del Estero, Carlos Arturo Juárez, y toma la palabra la señora senadora Castro (que ayer argumentó en favor de la intervención), que dice: «Tomado conocimiento de su renuncia, el doctor Juárez quiere expresarles a través de mí su profunda emoción y sus disculpas por no estar presente hoy para hacerlo personalmente. El cariñoso saludo y abrazo permanente del doctor Juárez...». Luego, pide la palabra el señor senador Gioja, hoy gobernador de la provincia de San Juan, y dice: «... en nombre de nuestro bloque quiero manifestar que me parece de absoluta y total justicia que antes de aceptar esta renuncia, que implica una decisión del doctor Juárez que por supuesto lamentamos, rindamos un más que sincero homenaje a su persona... pone de manifiesto la admiración del pueblo de su provincia que, cada vez que se presentó como candidato a gobernador, le hacía obtener los resultados que todos conocemos. Por eso, señor presidente, si bien creo que no hay más alternativa que aceptar esta renuncia, antes de hacerlo quería dejar rendido este homenaje a un grande del justicialismo y de la política argentina como es el doctor Carlos Juárez...». Después toma la palabra el senador Cafiero, que dice: «... no puedo menos que manifestar que me cuesta disimular mi emoción frente a esta actitud de un hombre a quien conozco desde hace más de cincuenta años como militante de la política y que es un ejemplo para la vida política de los argentinos. Carlos Juárez fue elegido senador en los inicios del justicialismo y desde allí supo mantener enhiesta su calidad de hombre y de político».

Y el presidente Maqueda, hoy integrante de la Corte Suprema, dice: «Quiero hacer saber al señor senador Cafiero que esta Presidencia y también el secretario parlamentario se han comunicado con el doctor Juárez en los términos que usted ha expresado...». Después habla el senador Zavalía (de la UCR), que dice: «A pesar de la diferencia de edad que tenemos, hemos logrado -sobre todo en los últimos tiempos- establecer una gran convivencia política, respetando el doctor Juárez mis años de joven luchador. Es cierto que hemos tenido duras discrepancias... el doctor Juárez me ha demostrado a mí y a todos los santiagueños que posee una gran vocación democrática y un gran respeto por las instituciones». Y agrega: «... su participación en este recinto hubiera sido muy útil para este Senado y para la República, por su capacidad, por su inteligencia y por su experiencia...». Finalmente, parece que Juárez insistió en su renuncia por motivos de salud. Se votó. El señor Cafiero pidió abstenerse, para no votar la renuncia de Juárez. O sea que parecía que Juárez era un patriota.

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