Aceleran inmunidades a tropas extranjeras
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Ramón Puerta
Hasta la asunción del actual gobierno esa comunicación se hacía después de cada maniobra y el Congreso aprobaba lo hecho.
Desde la guerra de Irak, creció el temor de los EE.UU. de que sus tropas fueran víctimas de represalias jurídicas; algo que argumentó en el propio oído presidencial la activista Hebe de Bonafini.
Dispuesto a conceder algo de lo que Washington pide, el gobierno mandó -y va logrando con demoras en el Congreso-un proyecto que le da atribución al Ejecutivo de decir qué inmunidad y a quién se le da en cada caso. Muy en el estilo de las relaciones que le gusta tener al Presidente con personas, cosas y cosas personificadas (como son los países).
Las dificultades para el trámite de ese proyecto comenzaron con la asunción de la mendocina Perceval. Llegó desairada por los Kirchneral no nombrarla ministra de Educación ( prefirieron a Daniel Filmus). Intentó encima agraviarla José Pampuro al apoyar su designación como presidenta de la Comisión de Defensa del Senado. Creyó que la manejaría por creerla muy lejos de los temas técnicos de esa cartera, algo que ya sufre él, que es médico.
No previó Pampuro que Perceval es filósofa y tiene la tenacidad de los mendocinos; ella se puso a estudiar los temas de Defensa con el mimo con que estudiaba a Protágoras y a Plotino. Pisó todos los temas calientes como este proyecto sobre inmunidades.
La entusiasma quizás la imagen de una Condolezza Rice en Estados Unidos, la chilena Michelle Bachelet (que además es socialista) y repite que la defensa es algo demasiado importante para confiárselo a los varones.
Ese proyecto lo retuvo Perceval con la ayuda de otra dama, Mabel Müller, que también se ha descubierto experta en defensa y pidió tiempo para estudiarlo bien, se dice que por orden de Duhalde. El propio Pampuro tuvo que ir a una sesión de la comisión y reclamó pronto despacho por ser un tema que le interesa al Ejecutivo.
Müller dijo que necesitaba tiempo porque era un asunto muy grave para la república. Perceval también frunció el ceño pidiendo más tiempo ante el propio ministro de Justicia. No logró mucho Pampuro hasta que llegó Cristina de Kirchner con «los chicos», la banda de asesores que la acompaña.
Como presidenta de Asuntos Constitucionales protestó que el tema le interesa al Ejecutivo y gritó: «A ver chicos, ¿qué fecha tenemos para tratar el proyecto?». Estupor en todos, se puso fecha para la semana que viene.




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