Tres aviones británicos con base en las Islas Malvinas sobrevolaron Tierra del Fuego en viaje a Chile el miércoles último, con autorización del gobierno argentino, a raíz de una situación de emergencia por complicaciones meteorológicas.
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Así lo confirmó el Ministerio de Defensa mediante un comunicado, con el que debió aclarar que no había habido ningún tipo de "violación del espacio aéreo nacional", puesto que hubo autorización previa para que las naves inglesas -dos de guerra y uno que transportaba combustible- sobrevolaran el territorio argentino.
La Fuerza Aérea informó que en horas de la tarde del miércoles pasado "tres aviones pertenecientes a la Real Fuerza Aérea basados en las Islas Malvinas tuvieron que aterrizar en Punta Arenas (Chile) debido a que, por razones meteorológicas, el aeropuerto malvinense se cerró para toda operación".
En esas circunstancias, el Centro de Control de Area `Comodoro Rivadavia "autorizó la ruta al aeródromo de destino", en cuyo trayecto los aviones británicos "sobrevolaron parte de la Isla de Tierra del Fuego".
Se explicó además que las autorizaciones para el sobrevuelo "cumplen con lo establecido por la Organización de Aviación Civil Internacional, que ordena para "situaciones de excepción" la "prioridad para el sobrevuelo y aterrizaje de aeronaves cuando deban dirigirse a aeródromos de alternativa".
La aclaración del Gobierno se produjo luego de que trascendiera la supuesta violación en que había incurrido el Reino Unido y que habría sido detectada por una persona en Tierra del Fuego, que interceptó una comunicación radial entre los pilotos y la torre de control chilena de Punta Arenas.
El episodio se produce además en medio de la tensa relación que mantienen Argentina y el Reino Unido a partir del impulso dado por Londres a la exploración petrolera en la plataforma continental argentina.
La semana pasada, el gobierno argentino citó a la embajadora del Reino Unido en Buenos Aires, Shan Morgan, para entregarle una carta de protesta por la política británica sobre las Malvinas, en respuesta a la queja de Londres por los controles marítimos impuestos por Argentina alrededor del archipiélago.
La Casa Rosada decidió exigir autorización especial a los barcos que naveguen por aguas argentinas después de que empresas británicas iniciaran sus operaciones de exploración petrolera en la zona de las islas.
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