6 de agosto 2004 - 00:00

Acuerdo para la Ley Fiscal

La sesión de Diputados para convertir en ley en la madrugada de ayer el proyecto de Responsabilidad Fiscal fue el primer acto concreto del acuerdo entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde para pacificar el PJ. No es casual que el peronismo haya conseguido el quórum para aprobar esa ley con la ayuda casi completa de los bonaerenses -sólo dos restaron número- y unos pocos transversales y provinciales.

Con la oposición que existe en el duhaldismo a esa ley -que hasta tiene competencias para controlar gasto en los municipios- hubiera sido imposible la votación sin un acuerdo con el kirchnerismo.
De hecho, hubo tres acuerdos, no sólo uno: en Diputados, con los gobernadores y con el Presidente.

Los seguidores de Duhalde comenzaron poniendo al gobierno una condición base: tranquilizar el Congreso. Eso en lenguaje bonaerense significa desactivar los innumerables intentos del kirchnerismo por imponer bloque propio, o subloque, modificar la conducción de la Cámara o hacerse del control de la bancada.

Kirchner aceptó la oferta, a través de sus operadores: «Yo sé que han probado que con la transversalidad no alcanza, que el crecimiento de Carrió no lo pueden compensar y que si no se recuestan en el PJ, se quedan sin la independencia transversal y sin el PJ», sintetizaba un diputado peronista para justificar la nueva inclinación del gobierno a acordar.

Primer logro del miércoles: no habría más cuestionamientos a la presidencia de la Cámara de Diputados ni amenaza de intentar un cambio en diciembre.

Ese armisticio con el duhaldismo implica directamente que los kirchneristas reconozcan definitivamente a José María Díaz Bancalari como único presidente y referente del bloque, sin hablar más de cambios.

Claro que el gobierno deberá disciplinar a otras áreas si no quiere volver a tener problemas en el Congreso. Mientras Carlos Mosse tejía acuerdos financieros con las provincias en la Secretaría de Hacienda -en un reparto que benefició por lo menos a seis gobernadores-, en «Canal 7», por ejemplo, le complicaban al Presidente la relación con los diputados santafesinos.

Los diputados de esa provincia se negaban a bajar a dar quórum para la responsabilidad fiscal. Varias eran las razones, pero una en especial los irritaba.
Rechazaban que se hubiera dado un espacio de dos horas el domingo por la noche a un periodista, Pablo Feldman, con programa de radio en la misma ciudad, que se especializa, según dicen, en atacar a los peronistas santafesinos: «Nosotros ponemos la cara y le votamos las leyes, mientras Bonasso pasea por Cuba y no viene a la sesión y la esposa nombra en 'Canal 7' a un tipo que no hace otra cosa que pegarnos», argumentaron.

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