Los diplomáticos brasileños están asombrados con la generosidad de Rafael Bielsa, el nuevo canciller argentino. El viernes pasado, antes de asumir y explayándose ante el diario «O Globo», modificó una postura histórica de la Cancillería en materia de política exterior. Sucede que en las Naciones Unidas se estudia una ampliación del Consejo de Seguridad, de tal manera que ocupen un lugar permanente países actualmente excluidos, y la pretensión de integrar ese organismo ha generado algún disenso entre las naciones latinoamericanas. Así, México y la Argentina han coincidido siempre en el reclamo para ocupar rotativamente, junto con Brasil, la banca que correspondería a Latinoamérica. En cambio, Brasil pretende hegemónicamente que se le asigne esa posición de manera exclusiva. Bielsa manifestó a «O Globo» que la posición brasileña es aceptable, postergando así la aspiración argentina y también la mexicana. Ayer, en Brasilia, el canciller debió acotar su generosidad, diciendo que la pretensión de esa banca forma parte de un proceso de negociación. Casi le pareció exagerado el gesto. En México, mientras, volaba la indignación contra Buenos Aires.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En Itamaraty agasajaron anoche con una comida al nuevo ministro, a quien miran con cierta curiosidad, al tiempo que los mexicanos se disgustaban con él. Es posible que, atareado con su visita al gabinete de Lula Da Silva, Bielsa no esté al tanto de la entrevista que le realizó el «Financial Times» a Vicente Fox, el presidente mexicano, que se publicó en la edición del miércoles. Allí, Fox destacó que fue designado por el Grupo de Rio (reunido la semana pasada en Perú con la ausencia de Eduardo Duhalde) junto con Lula Da Silva como vocero de la región ante el G-8. Y que se servirá de esa capacidad para reclamar por los subsidios agrícolas de los países industrializados. También manifestó que pretende que México integre ese club, pretensión que lo iguala con José María Aznar, el premier español. Finalmente, Fox habló de la nueva composición que debería tener el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: «Deben ocupar una banca permanente Brasil y México, de manera rotativa», señaló.
Como es fácil advertir, la reacción mexicana ante las declaraciones de Bielsa fue inmediata y se expresó desde el máximo nivel. O sea, excluyó a la Argentina. Tal vez vino a ratificar las temerosas observaciones que le hicieron al canciller los diplomáticos que lo asesoran. Por eso en Brasilia, ayer, Bielsa fue más prudente y eludió definirse sobre la reforma del Consejo que busca Itamaraty: «Eso sería parte de un proceso de negociación, que todavía está en otra etapa. Nosotros hemos manejado otras opciones, como la banca permanente para la región, que sería ocupada de manera rotativa» señaló con otra disposición.
Habrá que ver si esta moderación del canciller alcanzará para que los mexicanos revisen algunas decisiones que comenzaron a esbozarse y que forman parte del tráfico de cables cifrados entre el Distrito Federal y el despacho porteño de Rosario Green, la embajadora de Fox en Buenos Aires. Entre esas determinaciones, todavía en estudio, figura postergar la firma del Tratado de Libre Comercio entre México y la Argentina, prevista para la segunda mitad de este año.
Ese acuerdo se viene negociando intensamente en los últimos meses, ya está formulado en un borrador y contiene capítulos sobre sistemas de salvaguardia, acceso a mercados, inversiones, propiedad intelectual y compras gubernamentales, entre otras materias.
En las tratativas está previsto que haya cuatro etapas de desgravación arancelaria. Las ofertas sobre los bienes que ingresarán en el primer grupo que se comerciaría con arancel cero comenzaron a discutirse en Ciudad de México durante el último encuentro entre el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, y su colega mexicano, Fernando De Mateo Venturini. Allí están los textiles, la madera, los muebles, los cosméticos, los alimentos procesados, la química y la petroquímica, el etileno y sus derivados, los plásticos y derivados, los cueros y sus manufacturas, calzados, frutas y hortalizas. Se discute todavía si a este lote ingresarían también el software, los contenidos audiovisuales, los vinos y los neumáticos, que pagan actualmente 23% de arancel de importación.
• Intercambio
La relación comercial con México ha sido uno de los principales objetivos de la política exterior argentina en los últimos años. Es lógico: se trata de la mayor economía latinoamericana, con la que la Argentina mantiene un intercambio comercial de u$s 1.000 millones al año. Los capitales de origen mexicano representan en el mercado local inversiones por u$s 2.000 millones y las exportaciones argentinas a ese país representan u$s 665 millones (contra u$s 437 millones de importaciones desde México). Hay sectores donde la relación bilateral ya ofrece resultados económicos llamativos, como el automotor: en ese campo, se firmó un acuerdo en julio de 2002 por el cual México amplió el cupo de importación de vehículos argentinos con arancel cero de 18.000 a 50.000 unidades hasta el año 2004.
Hay una razón adicional y muy obvia por la cual la vinculación comercial con México es especialmente sensible para la Argentina, y es que se trata de un primer paso para una integración comercial con el NAFTA. Por eso, las declaraciones de Bielsa encendieron tantas luces de alarma en la Cancillería argentina, por no hablar de los sectores empresarios involucrados en el negocio. No se esperaba que tanto cariño a Brasil desencadenaría la ira mexicana -como lo expresó Fox-y que una multitud de negocios empezara a tambalear. Problemas de gobierno nuevo y de olvidar mínimas conductas.
Dejá tu comentario