Kabul (DPA, AFP, EFE) - Mientras los bombardeos estadounidenses a Afganistán continuaban en las primeras horas de hoy con nuevas y violentas incursiones, la prensa occidental pudo comprobar ayer que los ataques realmente están afectando a la población civil en ese país. El dato resulta importante, dado que de un bajo nivel de «daños colaterales» depende que Estados Unidos siga contando con apoyo en el mundo musulmán para su campaña antiterrorista.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En tanto, una delegación encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores del régimen talibán, Wakil Ahmed Muttawakil, llegó a última hora a Pakistán para discutir con las autoridades de Islamabad una solución política al conflicto con Estados Unidos, lo que indicaría un «quiebre interno en el régimen talibán».
En la que fue la primera descripción independiente de la situación en Afganistán desde que fuerzas estadounidenses y británicas comenzaran sus ataques la semana pasada, el corresponsal de la emisora británica BBC Rahimullah Yousaf Zai, aseguró ayer que «casi todas las casas en la localidad fueron destruidas», en referencia a la localidad de Kouram, en el este de Afganistán. Zai fue miembro de un grupo de periodistas invitados por los talibanes a confirmar su versión, según la cual todo el pueblo fue destruido al ser alcanzado por los ataques estadounidenses.
• Visita
En un principio, se indicó que la cifra de muertos ascendía a 160, pero los talibanes aseguran actualmente que hay 200 víctimas fatales, explicó el periodista de BBC.
Durante la visita, organizada y conducida por los talibanes, Zai afirmó que el hedor a carne en descomposición -humana y de ganado- se sentía en el aire. La localidad de Kouram se encuentra a unos 35 kilómetros al oeste de la capital provincial Jalalabad. Además, el periodista reportó haber visto tumbas recientes. «Aunque no había 200» -dijo-, apuntó que algunas de las víctimas podrían aún estar enterradas bajo los escombros de la localidad. El corresponsal de la BBC relató también que al grupo se le mostraron fragmentos de bombas estadounidenses, y que al menos una no había explotado. El grupo también fue llevado al hospital en Jalalabad, donde reciben tratamiento niños heridos en Kouram, relató.
Los ataques aéreos de la última jornada en Kabul se dirigieron a instalaciones militares en el norte de la capital, donde resultaron heridos, al menos, tres soldados afganos, según informó por primera vez la agencia de noticias de ese país, «AIP». En Kandahar, en tanto, fueron dañados el aeropuerto y el cuartel militar de Qishla Jadeed, un barrio de la región oriental de la ciudad, donde fuentes afganas indicaron que los misiles estadounidenses alcanzaron también zonas residenciales, en las que habrían muerto dos civiles.
Tras reconocer que las fuerzas estadounidenses se equivocaron de blanco el sábado, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aseguró que Estados Unidos hace los mayores esfuerzos para evitar que civiles afganos resulten afectados por la campaña militar, y el Pentágono emitió un comunicado en el que lamenta «la pérdida de vidas humanas». Además, fuentes del Pentágono señalaron que a partir de ahora Estados Unidos centrará sus ataques en los llamados objetivos «de oportunidad», es decir, los que los pilotos avistan casualmente.
En la nueva etapa, los estrategas estadounidenses quieren incluir ataques encubiertos y otras operaciones de mayor alcance que se realizarán con helicópteros y tropas terrestres, aunque continuarán con los bombardeos, indicaron.
Fuentes no oficiales informaron que algunos comandos británicos y estadounidenses ya entraron en Afganistán y que
Estados Unidos está concentrando efectivos y material bélico en Uzbekistán, la ex república soviética limítrofe con el norte de Afganistán. Por otra parte, el gobierno de la India ordenó que sus fuerzas aéreas concentren cazabombarderos y helicópteros de ataque cerca de la disputada frontera con Pakistán en Cachemira, informó la agencia paquistaní «PPA».
Dejá tu comentario