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Pero hubo, también, ausencias notorias: no estuvieron José Eseverri, ni Gustavo Posse ni Mario Meoni. El primero y el segundo tienen reservas -las de Posse más ostensible- srespecto del plan de volver al radicalismo. Meoni está en una situación de reflexión.
En rigor, Posse es el promotor de la creación de un partido propio que englobe a todos los radicales K, en vez de pulsear para competir por el partido. Tiene, incluso, pronósticos delicados: advierte del riesgo de, por caso, perder la interna bonaerense.
La discusión por volver al partido para pelear su conducción o dejarlo de lado y ensayar otro modelo bajo el sello electoral de Concertación -fue el que usó Cobos para integrar el Frente para la Victoria- suma argumentos a favor y en contra, según el vocero.
El possismo dice que la UCR se convirtió en una figura electoral que no aporta réditos y, por tanto, es conveniente «reiniciar» el proceso. Allí proponen, por caso, una desafiliación masiva al radicalismo para conformar otro partido.
A su modo, Eseverri comparte esa visión. Pero es un caso particular: el intendente de Olavarría es, en los hechos, el jefe del FpV de la Séptima Sección electoral y controla, además, la UCR de su distrito. Encorsetarse en el radicalismo le resultaría, dicen, perjudicial.
Los que defienden la idea de tratar de pelear la conducción partidaria sostienen, en tanto, que la identidad radical es muy fuerte y no se debe renunciar a ella. Ven, sin embargo, compleja la posibilidad de lograr las condiciones para regresar con la conducción actual en manos de Morales.
La discusión tomó envión y se conduce hacia un plenario nacional de los radicales K proyectado para el 28 de marzo en Junín, distrito que gobierna Meoni. El juninense no estuvo en Mar del Plata: la crisis de inseguridad en la ciudad no tuvo anclado.
En el revoleo de posturas y visiones no faltan los reproches. A los gestores de cada propuesta les pasan factura por la escasa contención que tuvieron los radicales K en el universo oficial. Lo padecieron Cobos, como vice, y Posse, como ordenador del conurbano, ahora distanciado de García, alcalde de Vicente López.
Las ilusiones de pertenecer se licuaron. Y cuando Cobos ensayó una protesta se chocó con una muralla.




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