27 de julio 2001 - 00:00

Alfonsín: "No hay salida. Saquen la ley"

El bloque radical del Senado recibió ayer presiones de todo tipo para acelerar el tratamiento de la ley de ajuste tanto desde la Casa de Gobierno, el Ministerio de Economía como del propio Raúl Alfonsín. El jefe radical convocó ayer a los senadores de la UCR a su despacho en el Comité Nacional para alertarlos de la urgencia de la crisis: «Salvemos a cuantos empleados podamos, pero por favor voten rápido», les dijo. Por la tarde una delegación técnica de Economía se instaló en el bloque para defender el ajuste de Domingo Cavallo. Todo había comenzado el miércoles por la noche cuando Fernando de la Rúa invitó a cenar a un grupo de senadores del oficialismo para convencerlos de la necesidad. En realidad el Presidente invitó por teléfono a Mario Losada a cenar, pero justo en ese momento aparecieron en el despacho del misionero otros senadores y así la invitación se extendió a Javier Meneghini, Juan Carlos Altuna, Luis Molinari Romero y Jorge Agúndez, que concurrió con un asesor de apellido Mamy.

Ayer Alfonsín recibió con dramatismo a la delegación encabezada por Losada y Agúndez. «Hay que sacar lo antes posible la ley, porque no se le encuentra salida a la crisis», desnudó los peores temores. Escucharon con atención casi todos los miembros de la bancada, menos el rionegrino Horacio Massaccesi y Juan Carlos Altuna (Chubut) que se quedaron en el Congreso. «Tratemos de salvar la mayor cantidad de gente posible, pero aprobemos rápido todo para que el Parlamento no quede como el verdugo del país», prosiguió con el mismo tono apocalíptico.

A la término del ruego alfonsinista, Agúndez reveló la urgencia oficial y admitió que hubo gestiones de Chrystian Colombo para sesionar hoy mismo o mañana, pero los peronistas se marcharon en masa a sus provincias.

Cuando terminó su encuentro con Alfonsín, los radicales comenzaron a consultar al gobierno sobre sus negociaciones con el peronismo para modificar la ley de ajuste y avanzar con el proyecto.

El primer encuentro práctico para eso fue en las oficinas del bloque UCR con Jorge Baldrich, secretario de Hacienda, Alfredo Castañón, Legal y Técnica de Economía y José María Farré, subsecretario de Ingresos Públicos.

Allí los funcionarios llevaron la palabra de Cavallo: «El ministro defiende el ajuste tal como se está haciendo, no hace falta cambiar nada ni dar marcha atrás con los cambios que hicieron en Diputados», comenzó Baldrich.

Valor positivo

Castañón abundó en la explicación: «Consideramos que la población ha asimilado como valor positivo el déficit cero». Nadie se podía oponer a semejante afirmación hasta ese momento, el problema de la discrepancia seguía siendo obvio: por dónde pasar el bisturí.

Massaccesi, que hasta ese momento se había mantenido en silencio, pareció ponerse al frente del oficialismo apoyando las intenciones de la Casa Rosada: «Nosotros vamos a apoyar al gobierno, vamos a pagar los costos que haya que pagar. En el gobierno lo importante no es sólo la calidad de la decisión, sino la rapidez con que se tome», dijo.

Frente a ese aire de apoyo, Baldrich avanzó: «La forma de alcanzar el déficit cero a través del recorte está siendo bien vista por quienes tienen que refinanciar deuda argentina. Es urgente sancionar la ley porque cada hora que pasa se pierde recaudación y credibilidad, se enrarece el mercado internacional», dijo.

Agúndez, jefe del bloque radical, aclaró que el bloque tiene «una posición comprensiva y que está unido detrás del gobierno y se va a buscar la sanción lo más rápida posible». «Está bien», lo cruzó Castañón, «pero el diablo está en los detalles».

De allí en más comenzaron las consultas sobre los cambios en el proyecto. Por ejemplo, la forma de no tocar con el recorte las jubilaciones inferiores a $ 1.000.

«Hoy eso es muy difícil de lograr», aseguró Castañón, aunque el funcionario luego admitió que Economía cometió un error al abrir dos frentes de combate al mismo tiempo: una baja tanto en los salarios como en las jubilaciones.

Baldrich siguió reafirmando los números que ya Colombo explicó en varias oportunidades: «Con el recorte por encima de los $ 500 sólo quedan afectados 15% de los jubilados, otro 85% queda afuera», dijo. «Esto hay que resolverlo ya».

Impuesto imposible

Alguien insistió con la idea de un impuesto sobre las operaciones interbancarias, como el call money: «Es imposible: se traslada inmediatamente a la tasa, a los costos de las empresas y tiene finalmente el efecto contrario de lo que se quiere conseguir», explicó Farré.

Cuando terminó la reunión Agúndez le confesó a los funcionarios: «Quedan sólo dos radicales díscolos: Leopoldo Morau y Alberto Maglietti. Moreau quiere una especie de blindaje para los jubilados y Maglietti -no Meneghini como erróneamente informó ayer este diarioquiere sacar plata de las AFJP. El resto está controlado», le dijo a Baldrich. El problema de todas formas, seguía en el bloque PJ que ya se arrogó la modificación del proyecto.

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