Paso por el quirófano mediante, obligada por la fractura de su muñeca derecha producto de un tropezón en su visita del lunes pasado a la cumbre de piqueteros oficialistas, Alicia Kirchner regresó ayer, con el brazo enyesado, a sus oficinas del Ministerio de Desarrollo Social.
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A pesar de que anteayer monitoreó desde su casa, vía telefónica, las tareas que delegó en sus segundos, 48 horas después de la operación -que se realizó la noche del lunes en la clínica Bazterrica-, la «hermana Alicia» retomó ayer a media tarde las tareas oficiales.
Incluso es probable que la semana próxima la ministra se trepe a un escenario político porteño para comandar, como oradora estelar, un Encuentro de Mujeres Kirchneristas, show que estaba pautado para el martes pasado, pero se postergó por el traspié. Esa jornada, en la que se apilarán las damas fichadas en los núcleos que profesan fidelidad a Néstor Kirchner -Confluencia Argentina, Corriente Peronista Federal y Grupo Michelángelo-, pretende conformar un espacio femenino de respaldo al patagónico. Por eso, con la primera dama Cristina Fernández esquiva a la exposición pública, la elegida fue la «hermana Alicia». Alta médica de por medio, la ministra se pondrá al frente de ese batallón de polleras kirchneristas.
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