Carlos Chacho Alvarez prometió silencio y hasta puso plazo para esa actuación. Le dijo a su núcleo más cercano que pasará el verano sin declaraciones ni quejas y contagió de ese hermetismo, extendido puertas adentro del Frepaso, a Juan Pablo Cafiero, Rodolfo Rodil y Darío Alessandro, quien se ha convertido en una suerte de clon de Alvarez (Chacho dice que... Chacho cree... repite a diario como una oración). Ese mutismo de lo que llaman «la familia», ese entorno reducido con el que se comunica el ex vicepresidente, alertó a la tropa frepasista: «Chacho está preparando algo», aseguran sin dudar y consideran que el silencio puede romperse abruptamente en cualquier momento. Las pistas para esa convicción las toman del movimiento que perciben en la Casa del Frente Grande, morada posrenuncia de Alvarez, búnker donde se elaboran los discursos unificados de los diputados-voceros y donde se prepara la realización de un congreso formal de los frentistas, tanto como para cumplir con los requisitos de un partido político.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En los últimos días, más precisamente desde que Fernando de la Rúa anunció las nuevas medidas económicas, entre ellas la reforma previsional, que provocó una nueva discusión aliancista, Alvarez es asistido por un grupo de abogados, entre los que participa Víctor Vanini, ex colaborador suyo en el Senado. Las dudas jurídicas de Alvarez pasan precisamente por el tema previsional y la posibilidad de que esas reformas se terminen sellando en un decreto que desate la guerra entre los aliancistas. Simultáneamente el cacique del Frepaso es asistido por un equipo técnico que termina de estudiar puntillosamente el presupuesto 2001.
Ese ir y venir de asesores hace dudar a los frepasistas del silencio veraniego que se propone su jefe y aseguran que el calendario estará dado por el curso del tema de las jubilaciones. «No sabemos todavía qué, pero como siempre dará alguna sorpresa», se explican entre ellos los frentistas más distanciados del círculo chachista.
Por caso, ayer sobre esos presupuestos salieron al ruedo Graciela Fernández Meijide y Aníbal Ibarra, quien recibió un llamado de atención de la Casa del Frente por sus aspiraciones nacionales en medio de la reclusión de Chacho y anunció que postergará para más adelante una reunión entre los 18 intendentes frepasistas del país. «Ni lo piensen y no se hagan ilusiones», contestó ayer Meijide por radio sobre la posibilidad de que el relanzamiento mediático de Alvarez fuera para anunciar que se despide de la Alianza. «Alvarez va a seguir conduciendo el Frepaso y, si se toma un tiempo para hacer declaraciones públicas, es por discreción», simplificó la ministra.
Para Ibarra, en cambio, es la reforma previsional la que «trae más conflictos que beneficios». El jefe de Gobierno de la Capital Federal dijo que «desde el Frepaso hemos sostenido que es necesario que se expida el Parlamento». Para rematar, Ibarra utilizó una frase casi alusiva a alguien que está en terapia intensiva y pidió que a Chacho «se le respete el silencio» que se impuso porque «no deja de comprometerse con lo que ocurre y trabaja para aportar soluciones para el país». Sobre ese trabajo, precisamente, duda la tropa chachista, que cree que será la última en enterarse si desde la sede de Callao 150 se está tramando algo más que silencio por tres meses.
Para alimentar esa incertidumbre, por caso hoy no habrá almuerzo semanal con el entorno. Quedó suspendida para el próximo martes la tertulia que se impuso como rutina Alvarez, con la excusa de los temas que tienen que atender los diputados nacionales.
Dejá tu comentario