Álvarez vetó a Alessandro para secretario general
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«Resulta de vital importancia acordar la dirección y el programa que dominará las decisiones», pasaron en limpio los frepasistas luego de que Carlos Chacho Alvarez llevara a la mesa un borrador de su puño y letra que había elaborado por la tarde. Así la aceptación del nombramiento de Ricardo López Murphy fue acompañada con la exigencia de intervenir en las decisiones económicas. «Si esto no es claramente preestablecido, luego es esperable que en un partido o en una Alianza se entablen debates públicos, por falta de acuerdos básicos o porque decisiones importantes con fuerte impacto en la sociedad son tomadas desde concepciones meramente individuales», sentenciaron los chachistas reunidos hasta casi la medianoche en la Casa del Frente Grande de la Capital.
Alvarez y De la Rúa cenaron juntos en la quinta de Olivos el viernes, después de una jornada de coloquios en torno de la renuncia de José Luis Machinea, donde también estuvo Raúl Alfonsín, que no llegó a cruzarse con el frepasista.
El temario se acotó a un punto central: una inserción en puestos del gobierno que le signifique al Frepaso monitorear el rumbo de la política económica de ahora en más. Se habló del pacto electoral que sostenían con el radicalismo hasta octubre próximo, es decir, el mantenimiento de la Alianza hasta entonces y esa conclusión los llevó a poner condiciones, que quedaron redactadas en el documento, como garantizar una política de mayor empleo y medidas para la reactivación económica, por un lado, y por otro, concretar el proyecto en marcha del área social con la agencia de planes que pilotea Meijide. Esa referencia quedaría inscripta como el aval de la continuidad de la ministra en su puesto.
«Si ocupamos un lugar por consenso, no se puede desplazar a nadie sin hablarlo previamente», le dijeron a Chacho, quien aseguró a los visitantes que «no me dijo nada De la Rúa de Graciela». Meijide en ese momento estaba en la quinta de Olivos a la espera del anuncio formal de las designaciones.
La idea era canjear esa aceptación al nuevo ministro de Economía por mayor presencia del Frepaso en dos lugares: uno dentro del propio gobierno nacional y otro en reservarse la mayoría en la lista de candidatos a diputados nacionales de este año. Esa especulación se hizo en el marco de descartar que el Frepaso plante al radicalismo retirando a sus funcionarios.
La demanda hacia Alvarez era que al Frepaso debía pedir cargos en el Ministerio de Economía, en áreas como Comercio e Industria. Pero el pedido no se formalizaría en el documento que los frepasistas suscribieron a modo de condicionar su permanencia en la Alianza a que se cumplan sus preceptos económico-sociales.
«Nosotros no podemos hablar de una falta total de coincidencia en la política que lleva De la Rúa, si antes no hacemos el esfuerzo de garantizar, o intentar garantizar que lo que pedimos se cumpla», dijo Alessandro en esa reunión previa que también trató su posible destino como funcionario.
Para algunos frepasistas, el cargo de secretario general de la Presidencia no importa «un refuerzo en la presencia del Frepaso dentro del gobierno». En otras palabras, comentaron mientras se servía café y se subía el volumen de la TV para escuchar a De la Rúa, «es más de adorno que otra cosa». Desanimado, Alessandro aceptó que su mejor lugar sería donde está, en la cabeza del bloque de la Alianza en el Congreso. Sin embargo, el Frepaso mantendrá reservado el lugar para decidir a quién lo destina de su tropa.




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