Amenazó Duhalde: "Si no me apoyan, renuncio"
También Eduardo Duhalde echó mano del recurso final para lograr que el Congreso le vote la reforma de la figura de "subversión económica" y que las provincias terminen de firmar los acuerdos para la baja del gasto. Imitó las advertencias (exitosas ante él, por lo menos) de Mario Blejer: amenazó con una renuncia al cargo si no lo acompañan sus aliados de adentro y de afuera. Lo hizo en etapas y como si fuera redondeando la frase. Por la mañana, ante el Gabinete de Ministros, amagó con presionar a los radicales para que le renueven el apoyo. Luego habló con jefes de la UCR del Congreso ya de renunciar al cargo. Por la tarde recibió a Blejer, que entró al despacho con la renuncia en el bolsillo, y logró retenerlo en el cargo con esta respuesta: "Si en quince días no me dan las leyes que quiero, el que renuncia soy yo". Se terminaron convenciendo. Blejer sigue y él llega el lunes a la cumbre con gobernadores peronistas en La Pampa con la misma amenaza: si el peronismo no lo acompaña en el acuerdo con provincias, deja el cargo. Nadie imagina que haya detrás de este alarde más que una presión para prolongarse en sus funciones. Pero revela, además de debilidad, que el gobierno pierde aliados y entra, cuando peor le va, en una etapa de más fragilidad.
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«Si no votan las leyes, no se puede gobernar. Yo, el lunes, le presento la renuncia a los gobernadores y que se haga cargo Marín, si quieren, hasta las elecciones», les dijo Duhalde a los radicales.
•Operaciones
Lo cierto es que la presión y el miedo radical a un escenario de elecciones adelantadas para octubre fueron más allá todavía que la amenaza de Duhalde de renunciar.
El origen de la operación legislativa de Olivos quedó en claro cuando a la noche Jorge Matzkin reconoció los dichos de Duhalde, pero sólo como una «advertencia», y Aníbal Fernández no la desmintió alegando: «No haber hablado del tema con el Presidente».
Un rato después, Pernasetti iniciaba la reunión del bloque radical. El tema central fue la crisis institucional: «No podemos frenar más esto. El Presidente quiere renunciar si no sacamos las leyes pendientes. Si seguimos así, en octubre estamos en elecciones», dijeron Pernasetti y Moreau.
Allí, el bonaerense contó las conversaciones de Duhalde con Alfonsín y con los dirigentes peronistas: «Si no votamos, se cae todo». Las caras de los diputados se transfiguraron, y después de eso, a Pernasetti le costó poco llevarlos al recinto a convalidar con el PJ el tratamiento de «subversión económica».



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