Antihomenaje a Alfonsín: reabren el caso La Tablada

Política

El gobierno nacional impulsa la revisión de los delitos de violación a los derechos humanos durante el gobierno de Raúl Alfonsín. En el Decreto 1578/2008 publicado ayer, Cristina de Kirchner ordenó a los servicios de inteligencia de las fuerzas de seguridad y del Ejército Argentino abrir sus archivos a la Justicia para conocer datos acerca de la muerte de Francisco Provenzano y otros guerrilleros durante el copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizada III de La Tablada, que ocurrió en 1989.

Menudo regalo para el ex presidente que ya tieneescultura en la Casa Rosada, «un símbolo de la democracia», homenaje que impulsó la Presidente en mérito a la trayectoria que quebró la dictadura militar. La medida de relevar de la obligación de guardar el secreto a los servicios se fundamenta en este párrafo del decreto: «El juzgado federal en lo Criminal y Correccional Nº 1 de Morón en relación con las causas Nº 1794, caratulada 'Investigación relacionada con el fallecimiento de Francisco Javier Provenzano y otros en el Regimiento de Infantería Mecanizada III de La Tablada'; Nº 1753, caratulada 'Gabioud Almirón, Daniel Alberto y otros s/ denuncia por apremios ilegales'; Nº 1754, caratulada 'Acosta, Claudia Beatriz y otros s/ denuncia de apremios ilegales'; y Nº 5110, caratulada 'Investigación de los hechos referidos por René Miguel Rojas y otros en C/Nº 1722'; concluyó que se desprendía de la pesquisa, que distintas fuerzas de Seguridad como así también el Ejército y la Secretaría de Inteligencia de la Presidencia de la Nación (SIDE), habrían llevado adelante tareas de inteligencia antes y después del «copamiento», y que las dificultades en la investigación de las violaciones a los derechos humanos podrían, fundadamente, sortearse de algún modo tomando conocimientode la documentación y cualquier otro elemento que permita conocer si, efectivamente, personal de inteligencia de las Fuerzas Armadas o de seguridad tuvo intervención inmediatamente después de producida la detención de cada uno de los atacantes del Regimiento, ya sea luego de la rendición general -el día 24 de enero de 1989-, o en momentos previos, con la detención de algunos de los agresores a partir del día 23 de enero de 1989».

La toma del cuartel de La Tablada fue protagonizada por el grupo guerrillero del Movimiento-Todos por la Patria que lideraba Jorge Baños; se libró un combate encarnizado para la recuperación en el que intervinieron el Ejército y la Policía de la provincia de Buenos Aires. Los denunciantes aducen que fueron objeto de torturas -luego de que se rindieron- por personal de inteligencia («servicios»), y aquí se abriría un interrogante que estuvo sumido en la oscuridad desde entonces, pero sostenido en más de una leyenda del poder. ¿Tuvo algún tipo de participación la inteligencia oficial del gobierno alfonsinista en el diseño de la operación? El gobierno de Alfonsín siempre lo negó.

Los guerrilleros entraron al cuartel en un camión de un distribuidor de Coca Cola y varios autos, coparon el casino de suboficiales y algunas compañías del establecimiento militar. La tarde del 23 de enero había más de 30 muertos, tres desaparecidos, sesenta heridos y cinco cadáveres que nunca se identificarían, y veintiún guerrilleros presos. Toda la guarnición quedó destruida y en llamas. A la mañana siguiente Alfonsín recorrió las instalaciones rodeado de comandos del Ejército con sus caras pintadas, y lo acompañaba el juez federal de Morón Gerardo Larrambebere, a cargo de la investigación en aquel momento.

  • Versiones

    La excusa que siempre esgrimieron los guerrilleros, cuyo jefe militar era Enrique Gorriarán Merlo, un conocido integrante del ERP, es que tomaron el cuartel para evitar un golpe de Estado. El informe oficial del titular del Ejército, teniente general Francisco Gassino, hombre formado en inteligencia, afirmó en cambio que el grupo guerrillero quería desestabilizar el país y «tomar el poder». Una tercera versión, nunca comprobada, pero que podría mortificar a ex popes del gobierno de Alfonsín ahora que se levantó la veda a los archivos de la SIDE, aseguraba que el MTP había sido víctima de una manipulación de inteligencia diseñada en oficinas del gobierno alfonsinista. Y por eso varios guerrilleros habrían sido objeto de apremios ilegales para conocer cuánto sabían en realidad de aquella operación.

    Los reclusos de La Tablada con el tiempo fueron recuperando su libertad. Durante la gestión de Fernando de la Rúa, los últimos se beneficiaron con la conmutación de las penas y en la transición de Eduardo Duhalde, a dos días de la entrega de la presidencia a Néstor Kirchner, quedó libre Gorriarán Merlo.
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