19 de septiembre 2005 - 00:00

Apellido Kirchner, marca oficial a pesar de Cristina

«Todo muy lindo. Pero yo soy Cristina Fernández, no soy Cristina Kirchner. La próxima vez, en el cartel --dijo dándose vuelta-pongan Cristina Fernández, o Cristina a secas.» Los organizadores temblaron.

Ocurrió el atardecer del 7 de julio, en el Teatro Argentino de La Plata, frente a más de 1.000 dirigentes -entre ellos, Néstor Kirchner y 12 gobernadores-, en el lanzamiento de la primera dama como candidata a senadora nacional por Buenos Aires por el Frente para la Victoria (FpV).

Pero la anécdota, menos cómica que temible, quedó sepultada bajo la comparación que la senadora/ candidata hizo entre Eduardo Duhalde, hasta unas horas antes socio del matrimonio presidencial, y Don Corleone.

Los comentarios sobre martirio público asomaron en las charlas de los estrategas del kirchnerismo porque -mal que le pese a la primera dama-en el tramo final de la campaña, su apellido de soltera quedará, sino oculto, demorado, detrás de su apellido de casada.

Un argumento básico, casi primario: el apellido Kirchner es una marca registrada y -dicen en la Casa Rosadatodo lo que aparece referenciado al mismo se potencia. Eso explica, por ejemplo, que a pesar de su bajísimo perfil, la ministra Alicia Kirchner tenga una imagen positiva tan alta.

Con Cristina se repite ese fenómeno al punto que, reconocen reservadamente los kirchneristas, cuando los encuestadores la «miden» por su apellido de soltera -Fernández-, baja ostensiblemente su nivel de conocimiento público.

Es un motivo más que atendible para que en la afichería, las publicidades en medios electrónicos y las boletas del Frente para la Victoria, el nombre de la primera dama aparezca pegado al de Kirchner.

Se trata, en rigor, de una sumatoria de problemas de identidad.

1-
Con el PJ en propiedad de los Duhalde -que tienen previsto recurrir a la Justicia para impedir que el kirchnerismo use los símbolos, las fotos y la marcha partidaria-, el gobierno tiene que remar contra el logo peronistae instalar el Frente para la Victoria (FpV). Como la marca fuerte es Kirchner, los estrategas del oficialismo consideran imprescindible que el apellido del Presidente aparezca como sello distintivo y de identidad.

2-
Además, Cristina Fernández no está lo suficientemente instalada en algunos estratos sociales -donde sí lo está Chiche Duhalde-por lo que no se logra generar la empatía para trasmitir que FpV y Cristina son extensiones de Kirchner. Como, por otro lado, habrá boletas tramposas -el Partido Renovar Federal inscribió como candidata senadora a otra Cristina Fernández y de segundo a Edgardo Kirgner la única forma de evitar la fuga de votos o la confusión es establecer una línea directa con Kirchner.

Otro indicio que refleja que la figura del Presidente tracciona más votos que su esposa, es la campaña frenética del patagónico en la provincia. Esta semana, por caso,
hará tres visitas al conurbano bonaerense mientras su esposa, en soledad, sólo tiene planeadas dos.

Kirchner
estará hoy en Florencio Varela junto a Julio Pereyra, mañana anunciará obras en Ituzaingó de la mano de Alberto Descalzo y el miércoles estará en San Martín, junto al ex radical, Ricardo Ivoskus, intendente ahora enrolado en el ARI de Elisa Carrió.

De todas esas actividades participará Cristina que, escoltada por el matancero
Alberto Balestrini se animará hoy a un safari por Avellaneda, dominio del ultraduhaldista Baldomero «Cacho» Alvarez. El jueves, en tanto, llegará a Quilmes, donde le prepara una recepción Sergio «Chino» Villordo.

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