El período ordinario de sesiones que comienza hoy en el Congreso volverá a estar plagado de internismos en el bloque peronista, superiores, incluso, a los que se vivieron el año pasado. El año arrancará con protestas desde Córdoba, Santa Fe y con los seguidores de Néstor Kirchner en Diputados más divididos que nunca. Las protestas dentro de la bancada son variadas, pero todas tienen dos denominadores comunes: el avance de los privilegiados por la Casa de Gobierno y disconformidad con el reparto de cargos, en comisiones y la conducción del bloque.
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Los cordobeses de José Manuel de la Sota, que hasta ahora estaban relativamente tranquilos, se pusieron en guerra después del lanzamiento en su territorio de una corriente de apoyo a Kirchner dentro del PJ local. De la Sota minimizó el tema para no abundar en público, pero los cordobeses Carlos Caserio y Jorge Montoya no se callaron y ventilaron la irritación ante quien quisiera escuchar. La bronca creció porque quien está a la cabeza de la nueva agrupación es Eduardo Di Cola, interventor del Correo y uno de los que primero abandonó las filas del delasotismo para pasarse a las huestes de Kirchner. Julio DeVido encabezó el lanzamiento el sábado de la corriente Fuerza Popular 17 de Octubre, en el Hindú Club cordobés, acompañado por Di Cola; Ricardo Scoles, legislador provincial; el ex titular del gremio docente Walter Grahovac, y el secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime.
Es cierto, también, que la forma en que se manejan los ahora distintos grupos seguidores de Néstor Kirchner en Diputados tiene cansados a los demás integrantes de la bancada PJ, y mucho más a los duhaldistas.
Todos los días se conoce un cambio en esos subloques o estalla una nueva crisis entre los Talcahuano; los «transversales» o la Corriente Federal, grupo que se considera superador de los Talcahuano originales. Todo mezclado y en algunos casos con diputados que pertenecen a uno u otro grupo, cambiando de lugar de un día para el otro.
Con los santafesinos, la guerra es aun más complicada. La semana pasada, los nueve diputados de esa provincia que integran el bloque PJ amenazaron con renunciarsi el gobierno no frenaba los ataques contra Carlos Reutemann. En este marco, la agresión a Reutemann pasó a ser una excelente excusa de pelea no sólo para el gobierno, sino ahora también para los santafesinos, que están entre los más disconformes por cómo se repartieron los cargos en las comisiones de Diputados.
Para tratar de apaciguar la tormenta, María del Carmen Alarcón y Julio Gutiérrez -vice de la bancada PJ y uno de los primeros en pasarse a las filas de Kirchner en Santa Fe pero ahora golpeado por los amigos de la Casa Rosada por no ser oficialista de origen-le pidieron una entrevista a Alberto Fernández para que el gobierno frenara la interna dentro del bloque, recibiera a todos los diputados santafesinos y bajara el nivel de conflicto con Reutemann.
Al mismo tiempo, Jorge Obeid también se comunicó con el jefe de Gabinete por el mismo tema: «Paren la guerra con el 'Lole' porque nos están complicando la interna en Santa Fe», fue el mensaje. Pero el gobernador no obtuvo la respuesta esperada y ahora el conflicto quedó nuevamente en el terreno del bloque peronista.
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