12 de mayo 2005 - 00:00

Arslanian sin poderes para reformar Policía

León Arslanian
León Arslanian
El ministro de Seguridad, León Arslanian, perdió ayer los «superpoderes» para expulsar policías y ordenar compras excepcionales, al vencer la vigencia de la Ley de Emergencia Policial que un año atrás le otorgó la Legislatura para encarar la reforma de la Bonaerense.

Bajo el paraguas legal de aquella norma -que entró en vigencia el 11 de mayo de 2004-, Arslanian ordenó en forma escalonada la purga de más de 1.200 uniformados y, entre otras resoluciones, adquirió armas y equipamiento mediante el mecanismo de compra directa.

Una mirada rigurosa supone que, cumplido el año que fija la ley, esas facultades le quedaron vedadas desde anoche. Pero en Seguridad interpretan que no se trata de un plazo técnico, que no es «restrictivo» y que, por tanto, la emergencia continúa vigente por «algunos días».

En paralelo, en el gobierno sostienen que no implica « riesgos serios» que durante un período no demasiado prolongado la emergencia pierda vigencia. «Por un plazo corto, no va a afectar la gestión en seguridad», confiaron ayer a este diario voceros de Seguridad.

• Pretensión

Pero en la profundidad, el asunto es más espinoso. Arslanian pretende que se prorrogue la emergencia por un año más para «completar» la reforma policial. Para eso, necesita una sanción del Parlamento donde, se sabe, se rompió el vínculo entre duhaldistas y felipistas.

Arslanian
confía que la internano estorbará la sanción. Pero en el duhaldismo, que tiene en Diputados una base de acción anti-Solá, hay cierta resistencia y no faltan las voces que proponen encajonar la ley. «Ya tuvo un año para hacer la reforma. Es suficiente», arguyen.

Sin embargo,
la postura general en principio es no trabar la aprobación de la ley, pero con retoques: la idea es suprimir los artículos que habilitan compras directas y reasignaciones presupuestarias.

Además convocarían a Arslanian para que explique la necesidad de la prórroga.

Conocedor de aquellas rispideces, el ministro decidió -o simuló- apartarse del ruido político hace tiempo.
«No estoy con Duhalde ni con Solá, yo estoy para gestionar, para mejorar la Policía de la provincia», gambeteó, meses atrás, cuando quisieron hundirlo en el fango partidario.

Así y todo, suena un reproche contra el ministro: la ley solicitando la prórroga por seis meses -más otro período similar de opción- recién ingresó a la Legislatura provincial
apenas unas horas antes de que venciera la emergencia vigente hasta anoche.

Por eso, generó malestar entre los duhaldistas que Arslanian haya planteado que
la demora en la sanción de la ley podría obligarlo a «dar marcha atrás» en una serie de reformas que tiene previstas.

El ministro entiende que, con su reforma, mejoró la situación de seguridad en la provincia pero que, todavía, están pendientes una serie de acciones: desde la implementación en todo el conurbano de la Policía Buenos Aires II hasta la incorporación de 5.000 efectivos.

Solá
, en tanto, apuntó al eje de la tensión: «Espero que los diputados no mezclen las cosas: una cosa es la política y otra, muy distinta, la administración para mejorar la situación de los bonaerenses», mandó a decir ayer el gobernador a través de sus voceros.

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