El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, exhortó ayer a la dirigencia en general a tomar conciencia de que «cada chico marginado, abandonado o en situación de calle» es una expresión cabal «no sólo de la injusticia, sino de un fracaso institucional». La XXXI peregrinación juvenil a pie a Luján concluyó ayer sin críticas a la dirigencia política pero denunciando sobre la «situación de emergencia» que atraviesan la niñez y la juventud en el país, mientras los familiares de los jóvenes que murieron en Cromañón estuvieron presentes recordando a sus hijos y reclamando justicia. Fue en esta circunstancia que la Iglesia exhortó a las autoridades a no permanecer «indolentes o indiferentes frente al vía crucis de las familias».
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La apelación está contenida en una carta de Bergoglio -que se encuentra en Roma participando del Sínodo de Obispos sobre la Eucaristía, iniciado el sábado-, que fue leída por la mañana en la misa de cierre de la peregrinación. Reunió una multitud de jóvenes de todo el país, que iniciaron el sábado su marcha hacia la basílica bajo el lema «Madre, ayúdanos a cuidar la vida», y llegaron a Luján con signos de cansancio y de emoción.
Alrededor de un millón y medio de jóvenes llegaron ayer a Luján en una fuerte demostración de fe en la que estuvieron presentes la oración y el reclamo de justicia por quienes murieron en Cromañón. En este sentido, el vicario general de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza -que rezó la misa-, rogó «por los que no están con nosotros, especialmente por los chicos de Cromañón».
• Monitoreo
El primado de la Argentina hizo distribuir junto con su carta un «anexo» con el trabajo que lleva adelante con la Vicaría Episcopal de Niños, la Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo, algunos jueces y legisladores porteños.Allí el obispo aseguró que «la actividad estatal no puede reducirse a lograr una reforma de legislación en materia de niñez, debería hacer hincapié en la efectivización de la Convención del Niño a través de la ` gestión monitoreo' de las políticas públicas destinadas a restablecer los derechos vulnerados». Dijo Bergoglio que «no se trata solamente de dictar leyes, sino de cumplirlas adecuadamente mediante una gestión efectiva, en un marco de redistribución de la riqueza y de creación de empleo».
• Reclamos
La multitud que marchó a Luján se mezcló este año con los reclamos de justicia por la tragedia de República Cromañón y críticas a la « indiferencia» de los políticos por los más pobres. De esta manera, junto a los miles de jóvenes, familiares y sobrevivientes del incendio en el que murieron 194 personas, retiraron del santuario porteño de San Cayetano la «imagen cabecera» de la Virgen, que acompañó a los peregrinos a lo largo del trayecto.
Los fieles partieron desde la Iglesia de San Cayetano en el barrio porteño de Liniers hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján -ubicada a unos 65 kilómetros-. Luego, la imagen de la Virgen se unió al cuerpo principal de la peregrinación en la esquina de las avenidas General Paz y Rivadavia, frente a la estación de trenes de Liniers para comenzar la marcha.
En el camino, los distintos grupos -la mayoría de ellos pertenecientes a parroquias y colegios católicos de distintos puntos del país- hicieron «paradas» ya fijadas en las localidades de Morón, Merlo, La Reja y General Rodríguez, hasta la llegada a Luján. Con el arribo de la cabecera de la marcha, ayer a las 7.30, monseñor Sucunza presidió la tradicional misa en un altar montado en la calle, de espaldas a la basílica y frente a la Plaza Manuel Belgrano. Hubo misas desde la medianoche del sábado a cada hora y luego de la principal siguieron otras programadas cada 90 minutos. El vicario episcopal de Pastoral de Juventud, monseñor Jorge Lozano, bendijo a los peregrinos y rogó a la Virgen que «proteja» a los jóvenes de la violencia, la indigencia, la droga y el alcohol que «golpea sus vidas», y acompañe a los familiares de Cromañón que « anhelan verdad y justicia».
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