Cautivado por las charreteras o quizás por el élan del broncíneo ex general, Rafael Bielsa derramó elogios ayer sobre su par de los Estados Unidos, Colin Powell. El canciller, en un ejercicio muy personal de la lucha contra el terrorismo internacional, señaló que Powell es «mucho más que un militar» y que es « extraordinariamente inteligente». Un elogio que hubiera vertido en su hora sobre otros uniformados dedicados a la política, como Juan Perón.
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Al dialogar ayer por radio «Mitre», Bielsa dijo que con Powell son sólo amigos. «Desde mí hacia él tengo una buena relación», y criticó a quienes en otras épocas de la Argentina se « jactaban» de tener un trato cercano con el funcionario, cuando la realidad era diferente.
«Durante mucho tiempo muchos funcionarios argentinos se jactaban de tener relaciones con personas importantes de EE.UU. y las mencionaban por su nombre propio y decían 'estuve con Colin, o Colin me ofreció una copa'», afirmó previniéndose de una acusación de «relaciones carnales».
Subrayó que «a mí eso siempre me dio un poco de vergüenza, de modo que solamente puedo hablar de que me parece una persona extraordinariamente inteligente, con una energía muy notable y que ha hecho esfuerzos para que las cosas sean menos graves de lo que son». Bielsa hizo un ensayo de frenología y describió a Powell: «El es hijo de jamaiquinos, se crió en un barrio muy difícil, muy duro y hostil, entró en la carrera militar para tratar de encauzar su conducta. Es muchísimo más que un militar», explicó. Ratificó que en el encuentro que mantuvieron en Nueva York, el martes pasado, Powell « estaba muy optimista, hasta donde él leía y escuchaba -y no lee ni escucha cualquier cosa-sobre la posibilidad de resolver satisfactoriamente las negociaciones de la deuda externa».
No obstante, el canciller se mostró cauto sobre la negociación por la deuda externa al afirmar que «como nosotros, los de la generación del '70, somos peritos en derrotas, hasta que el mono no esté en la jaula no voy a estar contento». No explicó la razón de esa simiesca alegoría.
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