24 de septiembre 2004 - 00:00

Bielsa eludió el saludo a su ex jefe De la Rúa

Nueva York, EE.UU. - El protocolo pudo más que la curiosidad periodística. Merced al ceremonial de la OEA, Rafael Bielsa no se puso a tiro de fotógrafo para un retrato con Fernando de la Rúa. Ayer, los dos, ex presidente y canciller, estuvieron a menos de 20 metros en el acto de asunción como secretario general de ese organismo interamericano de Miguel Angel Rodríguez, ex presidente de Costa Rica.

A Bielsa le tocó sentarse en la segunda fila del estrado principal, acompañando al nuevo funcionario. Allí se pusieron los presidentes en ejercicio (no más de cinco) y los ministros de Relaciones Exteriores presentes en la ceremonia.

De la Rúa estaba en otro pelotón, junto con el secretario general saliente y con los ex presidentes invitados por Rodríguez. Para entrar y salir del recinto, el personal de seguridad dispuso dos itinerarios, para cada uno de estos grupos. Así, al terminar la ceremonia Bielsa se dirigió al despacho principal con el nuevo secretario general; y De la Rúa, al patio en el que se sirvió una copa.

El ex presidente fue saludado allí por el embajador argentino ante la OEA, Rodolfo Gil. ¿Hubiera sido agrio el choque entre el ex presidente y quien fue su hombre en la SIGEN? Una visión convencional debería deducir que sí: Bielsa denunció sistemáticamente la falta de fondos de la SIDE que explicaría el pago de coimas en el Senado. Pero hace pocos meses, De la Rúa y el canciller compartieron una reunión en casa de un amigo y pasaron un momento agradable conversando juntos, según dicen.

Antes de verse con Gil, De la Rúa fue atendido en Washington por José Octavio Bordón y su equipo de la embajada. Por suerte, el cónsul Héctor Timerman no podrá sacar ventaja de esa tarea protocolar de su rival, el embajador. El hermano de Timerman, Javier (financista ligado a los hijos de De la Rúa), invitó a comer en Nueva York al ex presidente y su esposa Inés Pretiné. Bordón, que viajó a Washington especial-mente para acompañar a Bielsa en tren, se excusó de burlarse de De la Rúa ayer, cuando un periodista lo entrevistó y le preguntó por la lentitud y distracción del ex presidente. «Por ser embajador, no debo prestarme a la broma», dijo Bordón, solemne, cuando el cronista le recordaba los sinsabores del gobierno de su huésped.

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