25 de febrero 2003 - 00:00

Bonaerenses dan clase de política

"Basta de actos setentistas: eso de juntar cuatro mil personas para que te miren de lejos no sirve. Tenés que bajar a la tierra Néstor, hablar con la gente, caminar». Néstor Kirchner escuchó la sugerencia del duhaldista y se sometió sin pudor: «Está bien, hago lo que ustedes digan».

La frase concentró la angustia que al grueso de los dirigentes del PJ de Buenos Aires les trasmite Kirchner, el candidato que les impuso su jefe, Eduardo Duhalde. Y por orden presidencial, ayer visitaron al santacruceño en un intento desesperado por apuntalar el tramo final de su campaña.

Kirchner
no puso resistencia: como un alumno obediente, escuchó una a una las quejas y condiciones que desgranó la delegación que lo visitó al mediodía en «Casa Cruz», código con que los kirchneristas designan a la Casa de Santa Cruz en Capital Federal, ubicada en 25 de Mayo y Sarmiento.

Hasta allí llegaron tres ministros bonaerenses, Federico Scarabino, Mariano West y José María González Fernández, los intendentes Alberto Descalzo (Ituzaingó), Jesús Cariglino (Malvinas) y Julio Pereyra (Florencio Varela); y los diputados provinciales Isidoro Laso y Baldomero «Cacho» Alvarez.

En fila, los visitantes, que integran el comando de campaña de la fórmula Solá-Giannettasio (estaba previsto anunciarla mañana en el Coliseo Podestá de La Plata, pero se postergó para la próxima semana), desintegraron el formato proselitista que el santracruceño está desarrollando en la provincia.

A partir de allí, le impusieron al candidato -que estuvo acompañado por Luis Ilarregui y Carlos Kunkel- una serie de pautas básicas para bancarlo en la campaña:

• Felipe Solá no va a acompañar al santacruceño en todos los actos que haga en la provincia. Estará presente el 4 de marzo en Moreno y el 11 en La Plata. En cambio, en otros mitines -están previstos Berazategui, Necochea y San Martín- el candidato se tendrá que conformar con Graciela Giannettasio, vice de Solá. Argumentaron, primero que el gobernador no quiere descuidar la gestión; después, más creíbles, confesaron que Solá tiene que dedicarse a su propia campaña.

• Los jefes distritales recién van a apoyarlo a partir de abril
, una vez que se clausure la interna del PJ en Buenos Aires, prevista para el 30 de marzo. Hasta entonces no quieren problemas: varios suman apoyo de otros presidenciales y, para evitar que se les desintegren los acuerdos territoriales, se rehúsan a recibir a Kirchner. Por eso, después de esa fecha y hasta la elección, el candidato deberá reservar 15 días de abril para dedicarse a una gira por la provincia.

• Lo asesorarán para que corrija su discurso de campaña y la mecánica proselitista
. Además de los actos -pensados para la TV- Kirchner tendrá que visitar entidades intermedias y caminar por el conurbano. «Tenés que bajar a tierra» graficó, sin tacto, un duhaldista. Para eso le darán un memo con los problemas que tiene cada distrito para que el candidato cite temas locales y, siquiera por un momento, suspenda los desvaríos estatistas.

Esta tarde, parte de la delegación volverá a «Casa Cruz» para depurar la agenda del antacruceño y
programar en qué actos Solá estará presente. Ese grupo, encabezado por Alvarez, West y Pereyra, actuará como nexo con el comando de campaña del santacruceño, que coordina el jujeño Eduardo Fellner.

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