10 de noviembre 2005 - 00:00

Buenos Aires: duhaldistas planean subsistencia

José María Díaz Bancalari
José María Díaz Bancalari
«Mi límite es Macri», se planteó José María Díaz Bancalari y, con apenas cuatro palabras, estuvo a un tranco de hormiga de tumbar todo lo que, con su voz rasposa, había promovido durante la velada: la necesidad de que el duhaldismo se mantenga en un bloque único y evite el desbande.

Anteanoche, el jefe del PJ bonaerense viajó a La Plata para, en la residencia del presidente de la Cámara baja, Osvaldo Mércuri, discutir sobre -y, en lo posible definir cómo encarar- la supervivencia del peronismo de Buenos Aires tras la avalancha kirchnerista.

Díaz Bancalari
remó toda la noche contra un estigma que le tatuaron sus rivales internos: que por estas horas su objetivo es encolumnar al duhaldismo residual para, de a poco, arrimarlo a la carpa oficial y, de ese modo, lograr para sí el perdón presidencial.

Y cuando silabeó su breve, pero precisa mansalva contra Mauricio Macri, reveló su preferencia que no es la de otros dirigentes del PJ, que ven al presidente de Boca -uno de los pocos ganadores no K del 23/10- como un atajo para llegar a 2007.

• Posiciones

Ese debate es el que estalló en el bloque de diputados nacionales entre los que proponen mantener un rol opositor al gobierno -promovidos por Eduardo Camaño- y quienes prefieren formar una bancada autónoma, pero funcional a las necesidades de Néstor Kirchner.

Entre los diputados provinciales del duhaldismo, esa fractura también existe. Sin embargo, como ocurrió en el Congreso, en la Legislatura optaron por sedarla. Por eso el martes se acordó que el PJ mantendrá una bancada que no atentará contra la gestión de Felipe Solá.

«Vamos a acompañar, pero no seremos obsecuentes»,
aclararon como si hiciera falta entre loas a la identidad. Es una ventaja que los duhaldistas bonaerenses tienen sobre los nacionales: en La Plata podrán mantener el sello PJ mientras en el Congreso deben conformarse con un pseudobloque llamado Peronismo Federal.

A pesar de lo conversado durante la cena en la residencia del jefe de Diputados -muchos aprovecharon para despedirse de esa mansión que
Mércuri dejará el 10 de diciembre y a la que más de uno no podrá volver al menos por dos años-, el panorama tiene muchos puntos por resolver:

• Anteanoche, los duhaldistas calcularon que tendrán un bloque propio de 30 diputados, que podría llegar a 31 si
Graciela Rego logra en el recuento de votos un par de boletas más para volver a la Cámara. Suman ahí, sin embargo, a Horacio González, vice de la Cámara y dirigente ligado a Alberto Descalzo, intendente de Ituzaingó, alineado con la Casa Rosada. González pujó hasta último momento para que le reserven un plato en la mesa, pero no lo logró. Fue un castigo por algunos coqueteos de legisladores para conformar un «tercer bloque», ni PJ ni Frente para la Victoria en la Cámara.

• Esa alternativa fue alimentada desde el felipokirchnerismo como una fórmula para conseguir quórum propio: el 10 de diciembre, el FpV tendrá 35 diputados, cuando necesita 46. Entonces, imaginaron una «tercera vía» adonde puedan recalar duhaldistas « potables» que votarían en tándem con el gobierno.
Mordaz, un diputado definió ese bloque como «el Purgatorio» porque sería el escalón previo a ingresar al cielo del kirchnerismo. Ayer, esa alternativa parecía lejana, pero no por eso descartada. De hecho, uno de los promotores de la bancada intermedia quiso sumarse a la cena duhaldista -Descalzo- mientras otro, Silvia Caballero de Pellita, participó -aunque sin emitir palabra- de la velada.

• Asimismo, entre los que quedan dentro del PJ, hay un sector pro Kirchner y otro anti-Kirchner. En realidad, la división es otra:
los que podrían reciclarse en el kirchnerismo y los que tienen todas las puertas tapadas con hormigón. Un núcleo duro, donde conviven Mércuri, Isidoro Laso y Juan Garivoto, entre otros, figura en la lista negra. Contra ellos puede desatarse una embestida -¿atizada por el gobierno?- para que, cuando se discutan las nuevas autoridades del bloque PJ, se los desplace de la mesa. No será fácil.

• El FpV, en tanto, que se reunió ayer en la sede del PJ de La Plata, computa como propios 37 legisladores, incluyendo a
Carlos Muñoz -de Tigre, duhaldista que saltó arrastrado por Sergio Massa- y al gremialista de UPCN, Carlos Quintana, que entra por el Frente Renovador Platense y se declara el «primer felipista». Pero esperan engordar el número restándole al duhaldismo no sólo algunos peronistas -Pellita, entre ellos-, sino también a Octavio Argüello, que responde a Hugo Moyano y a quien Héctor Recalde promete alineado con el Frente. Poroteando, el FpV llegaría a 41 y quedaría a pocos pasos del quórum propio que le podría facilitar la UCR. El PJ, en cambio, cuenta a los tres riquistas del Frepobo como propios, además de anotar a los dos diputados de Luis Patti como aliados tácticos e, incluso, se atreven a anticipar que lograrán cierta sintonía con los dos diputados que logró el PRO, entre los que figura Jorge Macri, primo de Mauricio, «límite» de Díaz Bancalari y promesa de futuro para otros duhaldistas.

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