30 de junio 2005 - 00:00

Buenos Aires: teme el peronismo perder bancas por dividirse

El cronograma electoral para los comicios de renovación legislativa determina para hoy la primera fecha importante: vence en Buenos Aires, el distrito con más electores de la Argentina, el plazo «indicativo», pero no definitivo para presentar las precandidaturas a diputados y senadores nacionales. Formalmente, es la sugerencia del juez electoral de la provincia para que hoy le acerquen las listas de postulantes a cargos nacionales que deberán confirmar el próximo 8 de julio como participantes de las elecciones internas obligatorias, abiertas y simultáneas que, como se sabe, todos eludirán amparados en los privilegios de la lista única, eximida de ser sometida a juicio público. La cita de hoy es un gatillo en Buenos Aires para que se aceleren las negociaciones entre los sectores del duhaldismo y del kirchnerismo en torno a las listas de candidatos. Anoche, el Presidente analizaba si presentar -como pensaba- o no a su esposa Cristina Fernández para una senaduría, cerrando así cualquier camino de negociación con Eduardo Duhalde. Lo más probable es que lo haga mañana o la semana próxima. No hacerlo e ir directamente al 8 de julio permitiría prolongar las conversaciones una semana más. Ese plazo «indicativo» también lo pidió la juez electoral de Capital Federal para las candidaturas nacionales de ese distrito, y eso también hizo que todos los dirigentes nacionales y locales se concentrasen ayer en el armado de las nóminas. Mañana, en la provincia de Buenos Aires, se producirá el cierre clave: las listas de candidatos a cargos provinciales de senadores, diputados, concejales y consejeros escolares. En ese nivel es en el cual parecía avanzar ayer -como adelantó este diario- un acuerdo entre todos los sectores del peronismo hacia listas únicas en esos niveles de cargos menores en torno al PJ aliado a algún Frente Peronista o Justicialista de la Victoria. Ese cierre «por debajo» entre kirchneristas, duhaldistas y felipistas era lo que hacía alentar un entendimiento también en las cúpulas, una foto que tanto Kirchner como Duhalde hasta ahora han eludido para mostrarse, en cambio, peleados entre sí para el resto del público.

Alberto Fernández
Alberto Fernández
El duhaldismo y el kirchnerismo ensayaban anoche un acuerdo para evitar la fractura del PJ. El foco se posaba sobre los territorios -secciones y municipios- donde se teme que ante una ruptura, el PJ pierda legisladores y en algunas secciones, incluso la elección.

Ayer, durante todo el día, delegados de Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Felipe Solá se zambulleron en una ronda de reuniones y contactos para intentar encarrilar la discusión por el armado de boletas que competirán en las ocho secciones electorales de la provincia.

Anoche, puntualmente el despacho del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, era el escenario de las negociaciones.

El debate estaba centrado en la confección de las listas de diputados y senadores provinciales.

A la hora de repartir los pedazos de esas boletas, la prioridad de Duhalde y Solá es la provincia: las bancas de la Legislatura bonaerense. El ex presidente porque allí radica su poder histórico; el gobernador porque entiende que es lo que le puede garantizar cierta paz.

Sin embargo, hay un factor que los hermana y se vuelve más poderoso: si el PJ va dividido, en algunas secciones podría ser derrotado e, incluso, no obtener legisladores provinciales. El caso paradigmático es la Séptima Sección, que renueva 3 senadores, por lo que es necesario 33% de los votos para lograr una banca.

Si el duhaldismo lleva la listadel PJ oficial y el kirchnerismofelipismo la del Frente para la Victoria (FpV), en el centro de la provincia
podría no conseguir los sufragios necesarios para renovar los 2 senadores que pone en juego el 23 de octubre.

• Riesgos

En la Sexta -sur de la provincia- y en la Segunda -norte- también existen riesgos de que el PJ, repartido en dos variables, permita buenas elecciones de otros partidos.

Pero el esquema se torna más peligroso cuando se derrama hacia los municipios.
Los intendentes deben renovar concejos deliberantes que con el peronismo roto podrían dejarlos sin mayoría, lo que les complicaría los dos años de gestión que les quedan por delante.

Ese es el motivo central del empuje de los jefes comunales -más allá de retener el sello del PJ- y del propio Solá para enhebrar un acuerdo a nivel seccional.
¿Qué dirá Felipe si rompe el PJ y en la Séptima ningún peronista logra banca como senador?

A lo largo del día hubo múltiples versiones y contraversiones, desde la inminencia del anuncio de un acuerdo -incluso se dictaron los nombres que ocuparían las listas «de unidad»- hasta el rechazo a cualquier posibilidad de que ese entendimiento se cristalice.

De hecho, el PJ está parceladomás allá de las tres tribus mayores: no todo el duhaldismo acata los acuerdos que aceitan
José María Díaz Bancalari y Hugo Curto. Lo mismo ocurría entre felipistas y kirchneristas: brotan grupejos que frente a un pacto quedarán desnudos en el desierto.

Así y todo,
permanecían activos los enlaces para firmar un pacto que permita al PJ presentar listas únicas a nivel provincial. Pero sin un acuerdo integral -donde la condición de la Casa Rosada es que Chiche Duhalde baje su candidatura-, esos ensambles no sería posibles.

Ayer, por lo pronto, esa alternativa todavía era gaseosa. La ex primera dama descartó que haya tomado una decisión y anunció que
recién la semana próxima anunciará si se inscribirá para competir por la senaduría nacional por Buenos Aires.

Ese es un nudo al que
Kirchner todavía no le encontró la vuelta y asomaba ayer como una traba para avanzar en los acuerdos seccionales que, por momentos, parecían a punto de concretarse.

Un ejemplo: el duhaldismo pactista y el felipismo admitían la existencia de un preacuerdo para integrar una lista común en la Primera Sección electoral, encabezada por el ministro de Educación bonaerense,
Mario Oporto, secundado por Raúl Torres, de Tres de Febrero, ladero de Curto.

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