La guerra del kirchnerismo con duhaldistas por desplazar a José María Díaz Bancalari de la presidencia del bloque PJ está llegando a las puertas de lo más sagrado para el peronismo. Ayer los diputados K amenazaron con investigar el ingreso de empleados a la planta permanente, si el jefe de bloque bonaerense no presenta su renuncia a la mesa de conducción inmediatamente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Que los diputados K hayan apelado a poner la lupa en las cajas del bloque peronista y los empleados que se hayan nombrado en los últimos dos años sonó ayer a medida desesperada para empujar a Díaz Bancalari, lo que por otra parte podría demostrar que el kirchnerismo no tiene los votos suficientes para presionar una votación que cambie la conducción de la bancada como alardea.
Dar a conocer la nómina de nuevos empleados permanentes puede complicar también en el Congreso la relación con el gremio que siempre ha manejado con mucho recelo ese tipo de datos.
Buscan además desatar una caza de brujas por el origen geográfico de los empleados que, dicen, fueron nombrados; pero sobre todo dejar marcado el terreno para lo que va ser el futuro de la conducción del bloque peronista.
Ayer, en la presidencia del bloque PJ Díaz Bancalari esperaba la llegada de una carta documento que anunció el kirchnerismo la semana pasada donde se le pide que convoque a una reunión del bloque peronista para elegir nuevas autoridades. El problema es que nadie confirmó que hubiera sido enviada esa carta con lo que la espera puede ser infructuosa también hoy.
Desde que el viernes pasado-Jorge Argüello, Daniel Gallo y Carlos Caserio se reunieron en el búnker kirchnerista del entrepiso de la confitería Casablanca -viejo reducto para confabulados frente a Diputados-, los K no han hecho nuevas movidas. En ese encuentro reafirmaron la voluntad de «ir por todo», esto es: también pelea por desplazar a Eduardo Camaño de la presidencia de Diputados.
Esa decisión, en realidad, fue tomada hace un mes y es, en parte, la explicación del porqué de la furia de Camaño contra Néstor Kirchner y el resto de sus seguidores, que lo puso a la cabeza de la resistencia duhaldista. Si ahora se le suma esta amenaza de investigar cuántos empleados se nombraron en los últimos tiempos -algo de lo que no existen pruebas concretas-la declaración de guerra al presidente de la Cámara es completa.
Es un hecho entre los duhaldistas que «el Mono» Díaz Bancalari pedirá licencia hasta el fin del proceso electoral. De hecho, es el arreglo que le están ofreciendo al kirchnerismo pero no para que luego asuma el pampeano Manuel Baladrón -como hace 15 días parecía un hecho-sino para dejar el poder del bloque en manos de un triunvirato consensuado.
Peor nadie quiere dar el primer paso en esta segunda etapa de la negociación: Si no se da la constitución de un triunvirato «potable» para el duhaldismo, el bloque va con seguridad a la fractura. Pero los bonaerenses no les quieren decir a los diputados K que salgan del bloque, ni los K terminan de mostrar esas más de 63 firmas que dicen tener para derrocar a Díaz Bancalari.
Dejá tu comentario