19 de septiembre 2002 - 00:00

Candidatos en campaña con auditorio de empresarios

Una vez más, los ausentes se hicieron notar más que los presentes: Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá, Elisa Carrió y Néstor Kirchner dejaron plantados a dos centenares de empresarios a quienes seguramente les hubiera gustado escuchar qué tenían para proponerles de cara a las próximas elecciones.

Pero tampoco entre los concurrentes estuvo «la crema» del empresariado local: muchos de ellos, avisados de las ausencias, pegaron el «faltazo»; así, el listado de invitados -que incluía a Amalia Lacroze de Fortabat, Luis Pagani, Eduardo Elzstain, Manuel Sacerdote y otros-quedó en la mesa de entrada del auditorio de la Sociedad Rural Argentina, casi sin tildes.

A la mesa de expositores se sentaron -de derecha a izquierda-Patricia Bullrich, Ricardo López Murphy, el gobernador salteño Juan Carlos Romero y Rodolfo Terragno, quienes en lo que para algunos fue un programa demasiado ambicioso, expusieron durante casi cuatro horas sus propuestas sobre temas tan diversos como la seguridad, la reforma del Estado, el gasto público, los planes sociales, el sistema financiero, la coparticipación...

El dueño de casa, Enrique Crotto, no ocultó su enojo al darles la bienvenida: «Cuando una sociedad sospecha de su dirigencia política, empresarial, de la Policía, de la Justicia, es casi inaceptable que un candidato diga: 'No voy porque estoy al frente; ¿para qué voy a arriesgar?', y otro que argumente: 'Yo con ése no me siento', o que un tercero avise la noche anterior que no podrá hacerse presente...».

El presidente de la otra entidad convocante, Jorge Di Fiori (Cámara Argentina de Comercio), hizo una referencia elíptica a la ausencia de muchos de sus colegas: «Estamos luchando por la unidad del sector empresarial, y pensamos que estas convocatorias son la vía para lograrlo». En la nutrida platea (hubo gente que quedó de pie) lo escuchaban Alberto Alvarez Gaiani (COPAL), Alberto Grimoldi, Guillermo Francos y Jorge Pereyra de Olazábal (ambos de Aeropuertos Argentina 2000), Luciano Miguens y Eduardo de Zavalía (respectivamente futuro y ex presidente de la Rural), David Stalman, Guido Parisier, Gerardo Schamis, María Marta Llosa (Coca-Cola), Ignacio Vaca de Osma (IBM), Guillermo Dietrich (concesionarias) y Silvio Macchiavelli (Droguerías del Sur), entre otros. Pero la mayoría de las primeras espadas del empresariado no estuvo.

Lo que siguió fue una larga exposición colectiva de diagnósticos conocidos e intenciones (tanto, que el moderador Mariano Grondona pidió «menos historia y más remedios para los males que todos conocemos»). Algunas de las propuestas:

• Crear sociedades de hecho entre el Estado y los privados; el Estado difiere el cobro de impuestos, sin aportar capital ni tomar acciones de la nueva empresa. Si el emprendimiento tiene éxito, se habrá creado un nuevo contribuyente; de lo contrario, el Estado sólo tendrá un lucro cesante (Terragno).

• Hay que elaborar un plan y después ir a buscar la ayuda de los organismos multilaterales. El capitalismo necesita de confianza y respeto de los contratos. Si no se logra esto, es como un enfermo que está a punto de ser operado del corazón y dis-cute si va a jugar tres o cinco sets de tenis (López Murphy).

• Hay que transformar el actual sistema corporativo (político y gremial) en democrático: no hay pleno empleo sin transparencia sindical (Bullrich).

• No veo una Argentina cerrada en términos de comercio exterior, pero sí con un alto tipo de cambio. Y no jorobemos con el proteccionismo (López Murphy).

• Hay que afianzar el Mercosur; las exportaciones cayeron porque no fuimos capaces de potenciar este bloque, pero también hay que trabajar en otras alternativas (Romero).

• Hay que eliminar las retenciones al agro (todos).

• Lanzar una ofensiva comercial en lugar de despotricar contra el proteccionismo de los más poderosos. Coincido con Bullrich: es esquizofrénico gravar las exportaciones y a la vez protestar por los subsidios. Nosotros estamos subsidiando a los productores de Europa y Estados Unidos (Terragno).

• El Banco Central debe recobrar su autonomía; no creo en la banca offshore, y a los locales se les debe prohibir prestarle al Estado (nacional, provincial, municipal): esos recur-sos deben ser volcados a financiar a los privados (Romero).

Después, hubo tiempo para algunas preguntas (pocas), la más relevante de las cuales fue respondida por López Murphy:
«Sí, es cierto, en muchos temas estamos los cuatro de acuerdo y hay coincidencias. Pero se trata de temas muy generales: cuando se empieza a hilar fino, surgen las diferencias. Pero si nos ponemos de acuerdo en los detalles, firmo la unidad».

Cerca de las 20.45 (la jornada había empezado a las 17.15, sin pausas y con un módico puesto de venta de café y tentempiés como única posibilidad de refrigerio), los concurrentes ya no querían saber nada más de propuestas y programas de gobierno. La dispersión, además, había empezado antes.

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