La presentación anoche de Luiz Inácio Lula Da Silva en la residencia del embajador brasileño en Buenos Aires, permitió ver en esa sede a caras conocidas en los eventos diplomáticos, pero combinadas con las de otros personajes que se harán familiares en este tipo de encuentros teniendo en cuenta las últimas tendencias electorales del continente. Apareció casi como anfitrión el sindicalista alternativo Víctor De Gennaro (CTA), amigo de Lula, junto a su gurú económico, Claudio Lozano. También estuvo el dueño de la CGT oficial, Rodolfo Daer. Hugo reapariciones. La de Raúl Alfonsín y la del frepasista Darío Alessandro.
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Lula se abrazó efusivamente con el militante de los derechos humanos, Adolfo Pérez Esquivel, con quien recordó luchas pasadas, y también le dedicó unos minutos a Gabriela Arias Uriburu, la madre que pelea por sus hijos retenidos por el padre en Jordania.
Las Abuelas de Plaza de Mayo de línea moderada, como Estela de Carlotto, compartieron el elegante recinto de la calle Arroyo con el principal encargado de la Cancillería, Martín Redrado, junto a Mariano Grondona, el cineasta de protesta Pino Solanas, Luis Moreno Ocampo y Javier Tizado.
• Futuros funcionarios
No sorprendieron los nombres, pero sí la reubicación de cargos de algunos de los que se mencionaban para acompañar al líder izquierdista en el gobierno. El encargado de los equipos de transición, Antonio Palloci, iría a Planeamiento. Aloisio Mercadante se ocuparía de Hacienda y Celso Amorín de la Cancillería. Lula se reserva a Marco Aurelio García, de su mano derecha, como asesor personal para temas internacionales. Para renegociar la deuda se habla de una línea ortodoxa, con Paulo Leme (ex Goldman Sachs), Sergio Werlang (ex Itaú), Marcelo Carvallo (ex JP Morgan), y Pedro Bodin.
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