Carrió afloja presión sobre la Corte por temor a cacerolazo
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El cacerolazo de ayer contra la Corte se transformó en representación teatral
«Tenemos que ser prudentes», comenzó el inesperado monólogo, en el cual quedó implícito la inquietud de Carrió por los prestigiosos abogados que defenderán a los ministros de la Corte Suprema, entre ellos, los constitucionalistas Germán Bidart Campos y Gregorio Badeni, a quienes nadie les puede endilgar filiación partidaria alguna o falta de capacidad.
«No podemos decir que, en diez días, vamos a tener lista la acusación cuando hay tantos expedientes, algunos muy pesados, que analizar», largó Carrió en camuflado reproche al kirchneriano Sergio Acevedo, responsable de la comisión.
El delegado de Néstor Kirchner en esta ala del Congreso se hizo el desentendido y sobreactuó la atención que le prestaba a la disertante como si escuchara a un oráculo jurídico.
«Si no cumplimos con las expectativas de la gente a la que le prometimos destituir a la Corte, corremos el riesgo de convertirnos finalmente en chivos expiatorios y de que terminen haciéndonos un 'cacerolazo' acá en la comisión», abundó la chaqueña en formato de filípica y sin revelar que, en ese caso, ella misma estaría dispuesta a encabezar la protesta.
«Sería el colmo que fuéramos sospechados de mentirosos o de trabajar sin responsabilidad en esta cuestión tan delicada», subrayó filosa, mientras José María Díaz Bancalari -comisario del duhaldismo en Juicio Político-seguía atento el discurso lilista.
Acevedo trató de salir del paso explicándole a su colega que había un supuesto malentendido sobre los tiempos. «Mirá que nosotros acordamos el martes pasado que íbamos a disponer de todas las pruebas en diez días; nunca nos referimos a que tendríamos la acusación en sí», justificó el representante del peronismo de Santa Cruz, no obstante que los voceros de ese cónclave habían filtrado a la prensa que, tal cual señaló Carrió, estaría preparada la acusación contra los magistrados en 10 días hábiles.
Por supuesto, nadie se hizo cargo de haberle informado a los cronistas sobre esta decisión de la comisión que ahora desmentían a puertas cerradas. Y, delante de la radical «rebelde», asintieron que era un dislate haber imaginado que, en menos de dos semanas, estarían resueltas las causales para llevar a la guillotina a los miembros del supremo tribunal como si éstos hubieran confesado los peores crímenes y sobraran las pruebas incriminatorias.
Ninguno de los asistentes admitió que los más enconados detractores de la denominada «mayoría automática» de la Corte -por ejemplo, la frepasista Nilda Garré- parecían jura-mentados a llevar la acusación al hemiciclo de Diputados en la próxima quincena. Como si lo único que importara en materia jurídico-política fuera la velocidad y no el criterio.
Desilusión
Díaz Bancalari, Franco Caviglia y Jorge Casanovas arriaron las banderas del oficialismo rabioso y aceptaron la posición de Carrió, sin chistar. Ya habían sufrido una severa desilusión el miércoles al mediodía cuando varios legisladores peronistas del interior plantearon en el bloque dudas sobre el mecanismo y la seriedad de los cargos para proceder a la capitis diminutio de Nazareno y los demás magistrados.
La menemista Alejandra Oviedo, única embajadora del PJ de Anillaco en Juicio Político, mantuvo su bajo perfil y, obviamente, acompañó el prudente speech de Lilita. La diputada riojana está convencida, a imagen y semejanza de Carlos Menem y el resto de sus seguidores, de que no hay sustento para la defenestración de la Corte, si bien públicamente declara con sensatez que sólo puede prosperar la acusación, en caso de que se demuestre la seriedad de las imputaciones.
El resto del menemismo, excepto la cordobesa Martha Alarcia que se salió de la vaina, conservó la cordura aún en la polémica desatada adentro de la bancada justicialista y no intervino en los cuestionamientos contra la decisión del gobierno de Eduardo Duhalde de ajusticiar a Nazareno, Guillermo López, Eduardo Moliné O'Connor, Adolfo Vázquez y Antonio Boggiano, por lo menos.
Superado el trance de escuchar a Carrió, los miembros de la comisión coincidieron ayer en diligenciar el aporte de más material sobre las causas en la mira, que pedirán hoy mismo a la Corte.
Asimismo, solicitarán la habilitación de un horario de oficina de lunes a viernes -y también fines de semana, si es necesariopara visitar el Palacio de Tribunales e inspeccionar in situ las mil fojas sobre la voladura de la embajada de Israel, investigación de la cual Lilita se ha convertido en instructora.
Además de este voluminoso expediente, es probable que precisen consultar los textos que aluden a la liberación de Emir Yoma en el marco del caso Armas. Esta pesquisa quedó a cargo de Caviglia.
Este último y Carrió tendrían intención de no concurrir solos a la Corte para terminar de recabar pruebas. Pretenden que la comisión se instale en Tribunales, circunstancia no prevista por los nueve ministros que invitaron a un diputado de Juicio Político y no a todos a ver las carpetas que no pudieran ser fotocopiadas, por ejemplo, la que contiene información sobre el atentado contra la sede diplomática israelí.




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