13 de agosto 2001 - 00:00

Carrió, cada vez más sola con su novelesco informe

Era previsible que la presunta investigación de Elisa Carrió sobre lavado de dinero no fuera más que un show. Lo demostró la propia diputada con una exposición que, además de falta de seriedad intelectual, reveló una enorme inconsistencia política: nadie quiere, más que cuatro diputados, firmar el informe de la diputada. Hasta el conservador mendocino Gustavo Gutiérrez, socio de Carrió en toda esta peripecia, lo suscribió parcialmente. Aunque dijo más que la diputada: «En Suiza vimos cuentas secretas de Alberto Kohan y de Domingo Cavallo que nos asustaron», afirmó ayer ante este diario. Con esto, Kohan y Cavallo adquieren una significación superior a la del propio Raúl Moneta, para quien se había llevado adelante una pesquisa casi hecha a medida de «Clarín», enemistado con ese banquero por cuestiones societarias. Tampoco «Clarín» salió bien parado de esta puesta en escena: el diputado Mario Cafiero lo denunció -con el aval de Carrió- por censurar sus denuncias de lavado de dinero cuando éstas envuelven a Goldman Sachs, el banco de inversión que posee 18% del monopolio. En cuanto a lo que produjo Carrió, se parece más a un ayudamemoria sobre casos de corrupción muy trillados (Gaith Pharaon, Monzer Al Kassar, Lino Oviedo) que a una investigación importante y sólida. Para imputar corruptelas apela a «gráficos de contacto» que sacan conclusiones de conexiones mediatas entre personas, algo más parecido al informe de un servicio de inteligencia que a la indagación seria de un grupo de legisladores nacionales. En cuanto a la información que fue y volvió a los Estados Unidos, sigue guardada en cajas sin ser procesada, ya que lo de Carrió es un resumen de causas judiciales. Ante estos resultados, tan pobres, la conducta de la diputada parece agotarse en el daño que se inflige, con acusaciones de humo, a un país que busca salir de la depresión económica. Perjuicio similar al que ocasionan, en otros planos, el estatismo de un Leopoldo Moreau, la demagogia de un Juan Pablo Cafiero y el izquierdismo de Luis D'Elía. Testimonios de un país que atrasa.

Carrió, cada vez más sola con su novelesco informe
Las acusaciones contra Domingo Cavallo y Alberto Kohan aparecieron el viernes como las novedades más fuertes dentro del informe que presentó parte de la Comisión Investigadora de Lavado de Dinero en el Salón de Pasos Perdidos de Diputados. La inclusión de ambos en el informe tiene motivos diversos pero un lugar geográfico común: Suiza. Tanto Elisa Carrió como Gustavo Gutiérrez relataron que volvieron asustados de su viaje a ese país donde se les habrían mostrado números de cuentas y certificados de transacciones que no fueron incluidos en el informe porque no les dieron copias. «Vimos varias cuentas en Suiza que nos asustaron», dijo Gutiérrez, en relación con los casos de Kohan y Cavallo.

La puesta en escena que se vio el viernes en el Congreso tuvo como protagonista, en lo que a Cavallo se trata, a Mario Cafiero, que consiguió incluir en el preinforme su «investigación» sobre la deuda pública y las comisiones del reciente megacanje. Acusó a Cavallo de estar incluido en cuentas radicadas en plazas offshore donde se habrían depositado comisiones de canje de bonos. Este punto generó el primer conflicto con los diputados radicales. Carrió también atacó a Cavallo y comenzó su informe haciendo un relato pormenorizado de las operaciones de Gaith Faraon en la Argentina, sus supuestas relaciones con Kohan y hasta funcionarios del gobierno de Raúl Alfonsín, a quien de alguna forma le pidió perdón por la acusación declarando que «lo amaba». Buena parte de este discurso también fue justificado en lo que los diputados «vieron» en Suiza.

Confirmación

Ayer los diputados radicales de la Comisión Investigadora confirmaron que no firmarán por ahora el preinforme sobre lavado de dinero. Los peronistas también seguirán el mismo camino. Todos cuestionan el apuro y la falta de análisis que Carrió le impuso al tramo final de la elaboración del preinforme con la inclusión de capítulos que no estaban acordados, como el de Cafiero -que no integra la comisiónsobre el origen de la deuda pública argentina. Lo cierto es que el preinforme presentado se aparta bastante, por ahora, de los propósitos que se había fijado la comisión. Tanto radicales como peronistas recordaron ayer que originalmente se justificó la existencia de la Investigadora en una recomendación que se debería dar al Congreso para modificar procedimientos y organismos de control en un intento de que los supuestos hechos ilícitos no «volvieran a suceder». Nada de eso se pudo ver todavía. Hasta ahora, en cada uno de los capítulos que analizó cada diputado aparece una recopilación de las causas que lleva adelante la Justicia en cada tema y algunos datos tomados de las famosas cajas con pruebas que llegaron desde Washington aportadas por el Subcomité de Investigaciones del Senado. El resto de esa documentación todavía espera ser entrecruzada, tarea que demandará algunas semanas más. Este fue uno de los puntos que radicales y peronistas argumentaron en contra de emitir con tanta rapidez el preinforme, plagado de nombres y acusaciones pero que todavía no tiene, por lo menos en muchos casos, todas las pruebas respaldatorias en regla.

El informe, tal como se conoció el viernes, no aporta datos distintos de los que se conocieron hasta ahora por las declaraciones de los diputados integrantes o el informe del Senado de EE.UU.:

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Es el caso del capítulo donde se habla de los modelos de capitalización de deuda externa e inversiones en la Argentina, con los casos de Faraon y el BCCI. Este capítulo fue redactado y elaborado personalmente por Carrió en base a la causa judicial, que tiene varios años de trámite, y las averiguaciones que hizo en Suiza, adonde fue sola con Gutiérrez, dejando de lado a la comisión.

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Algo similar ocurre con el capítulo sobre la relación del Banco República, el Banco Mendoza y la banca offshore, como el Federal Bank de Bahamas. En el informe no se aporta nueva información sobre ninguno de los puntos, hasta el límite de que en el momento mismo de la conferencia de prensa se mostró un documento que supuestamente probaría la propiedad del Federal por parte de Raúl Moneta, algo que no se incluyó en el apurado preinforme, capítulo redactado por Gutiérrez.

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Por eso resultó curioso que el resto de la información haya salido mayoritariamente de las causas judiciales en trámite en la Argentina, como es el caso de la quiebra de bancos y una denuncia tirada por Carrió sobre la votación de la Ley de Patentes en la Argentina, algo que sorprendió hasta a los integrantes de la comisión.

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Resultó un interrogante el capítulo 10 del informe que aparece en el índice pero no en las versiones que recorrieron Buenos Aires el fin de semana. Una explicación provino ayer del PJ. En esa parte de la investigación se había incluido una denuncia sobre cuentas abiertas en bancos offshore con nombre fantasía como «Carlos Menem-Ramón Hernández» o «Enrique Nosiglia-Luis Barrionuevo». Esos informes le habían llegado a Carrió desde una agencia de investigación de los EE.UU., Imolín. Kirchner le recomendó a la chaqueña que lo retirara ante una posible operación de «contrainteligencia».

Por eso fue que Horacio Pernasetti, jefe del bloque radical e integrante de la comisión, confirmó ayer que tanto él como Margarita Stolbizer no firmarán el preinforme hasta que no se profundice en la investigación y se clarifiquen las pruebas. Los dos diputados radicales de la comisión critican la falta de consulta de Carrió en temas que se incluyeron en el informe. También se acusa a la chaqueña de no haber presentado su informe en el recinto de la Cámara ante todos los diputados, como normalmente se hace con los despachos de las comisiones investigadoras.

«Nosotros no firmamos porque tenemos dos capítulos trabajados, de modo tal que mal podíamos firmar algo que no habíamos leído. Estamos en desacuerdo con la mecánica», dijo Pernasetti. «Es un preinforme que debe seguir siendo elaborado. Además, todas las comisiones investigadoras de la Cámara han producido el informe en el seno del recinto, como corresponde. El último capítulo, referido a la deuda, fue un aporte de Cafiero que no fue analizado en la comisión y sobre el que no se consultó a nadie», explicó.

Las críticas más fuertes dentro de la comisión fueron para las largas argumentaciones sobre la «matriz del Estado mafioso», que según Carrió se instauró en la Argentina durante la época de las privatizaciones.

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