Carrió, cada vez más sola con su novelesco informe
Era previsible que la presunta investigación de Elisa Carrió sobre lavado de dinero no fuera más que un show. Lo demostró la propia diputada con una exposición que, además de falta de seriedad intelectual, reveló una enorme inconsistencia política: nadie quiere, más que cuatro diputados, firmar el informe de la diputada. Hasta el conservador mendocino Gustavo Gutiérrez, socio de Carrió en toda esta peripecia, lo suscribió parcialmente. Aunque dijo más que la diputada: «En Suiza vimos cuentas secretas de Alberto Kohan y de Domingo Cavallo que nos asustaron», afirmó ayer ante este diario. Con esto, Kohan y Cavallo adquieren una significación superior a la del propio Raúl Moneta, para quien se había llevado adelante una pesquisa casi hecha a medida de «Clarín», enemistado con ese banquero por cuestiones societarias. Tampoco «Clarín» salió bien parado de esta puesta en escena: el diputado Mario Cafiero lo denunció -con el aval de Carrió- por censurar sus denuncias de lavado de dinero cuando éstas envuelven a Goldman Sachs, el banco de inversión que posee 18% del monopolio. En cuanto a lo que produjo Carrió, se parece más a un ayudamemoria sobre casos de corrupción muy trillados (Gaith Pharaon, Monzer Al Kassar, Lino Oviedo) que a una investigación importante y sólida. Para imputar corruptelas apela a «gráficos de contacto» que sacan conclusiones de conexiones mediatas entre personas, algo más parecido al informe de un servicio de inteligencia que a la indagación seria de un grupo de legisladores nacionales. En cuanto a la información que fue y volvió a los Estados Unidos, sigue guardada en cajas sin ser procesada, ya que lo de Carrió es un resumen de causas judiciales. Ante estos resultados, tan pobres, la conducta de la diputada parece agotarse en el daño que se inflige, con acusaciones de humo, a un país que busca salir de la depresión económica. Perjuicio similar al que ocasionan, en otros planos, el estatismo de un Leopoldo Moreau, la demagogia de un Juan Pablo Cafiero y el izquierdismo de Luis D'Elía. Testimonios de un país que atrasa.
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Confirmación
* Es el caso del capítulo donde se habla de los modelos de capitalización de deuda externa e inversiones en la Argentina, con los casos de Faraon y el BCCI. Este capítulo fue redactado y elaborado personalmente por Carrió en base a la causa judicial, que tiene varios años de trámite, y las averiguaciones que hizo en Suiza, adonde fue sola con Gutiérrez, dejando de lado a la comisión.
* Algo similar ocurre con el capítulo sobre la relación del Banco República, el Banco Mendoza y la banca offshore, como el Federal Bank de Bahamas. En el informe no se aporta nueva información sobre ninguno de los puntos, hasta el límite de que en el momento mismo de la conferencia de prensa se mostró un documento que supuestamente probaría la propiedad del Federal por parte de Raúl Moneta, algo que no se incluyó en el apurado preinforme, capítulo redactado por Gutiérrez.
* Por eso resultó curioso que el resto de la información haya salido mayoritariamente de las causas judiciales en trámite en la Argentina, como es el caso de la quiebra de bancos y una denuncia tirada por Carrió sobre la votación de la Ley de Patentes en la Argentina, algo que sorprendió hasta a los integrantes de la comisión.
* Resultó un interrogante el capítulo 10 del informe que aparece en el índice pero no en las versiones que recorrieron Buenos Aires el fin de semana. Una explicación provino ayer del PJ. En esa parte de la investigación se había incluido una denuncia sobre cuentas abiertas en bancos offshore con nombre fantasía como «Carlos Menem-Ramón Hernández» o «Enrique Nosiglia-Luis Barrionuevo». Esos informes le habían llegado a Carrió desde una agencia de investigación de los EE.UU., Imolín. Kirchner le recomendó a la chaqueña que lo retirara ante una posible operación de «contrainteligencia».
Las críticas más fuertes dentro de la comisión fueron para las largas argumentaciones sobre la «matriz del Estado mafioso», que según Carrió se instauró en la Argentina durante la época de las privatizaciones.




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