Apartir de hoy cavallistas y duhaldistas negociarán la posibilidad de integrar listas conjuntas en la provincia de Buenos Aires las elecciones del 14 de octubre. Hoy tendrán la primera escaramuza Guillermo Francos, por parte del ministro de Economía; y José Pampuro, del lado del ex gobernador bonaerense y candidato a senador nacional.
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Contabilizando los compromisos de la dupla Carlos Ruckauf-Eduardo Duhalde en la lista de candidatos -jefes políticos territoriales, extrapartidarios o neoperonistas con aire de independientes, opositores internos, empresarios, sindicalistas y otras yerbas-no serán mucho más de 2 o 3 los lugares de los que se podrán disponer para el cavallismo en las listas del PJ bonaerense.
Para las huestes de Domingo Cavallo no pueden bajar de 4 o 5 en lugares a salir en las listas. Para los delegados de Duhalde hay que hablar de la mitad, 2 o 3, «para empezar a hablar».
Conveniencia
La estrategia del proyecto de Cavallo, apuntando al año 2003, es celosa y discretamente llevada a cabo por lo que denominan «el gabinete de los hombres de Cavallo» y el lugar elegido es el despacho del vicejefe de Gabinete, Armando Caro Figueroa. Este, que el sábado será ungido por la convención nacional de Acción por la República, en la sede del partido en la calle Junín como el nuevo presidente partidario, recibe periódicamente con circunspección a Francos, Alfredo Castañón, Néstor Grancelli Chá, Marta Oyhanarte, Guillermo Cantini y Pablo Caulier. Convertidos en el Estado Mayor del proyecto «Cavallo 2003», saben también que de esa usina de ideas y proyectos el jefe sólo hará propios los que convengan a su muy íntima conveniencia. Por ello han acuñado una locución latina: in péctore, para graficar y justificar que, en realidad, Cavallo tomará finalmente las decisiones que le parezcan mejor.
El ministro de Economía de Fernando de la Rúa, que se siente hoy tironeado tanto por aliancistas (¿delarruistas?) como por peronistas (en la Capital Federal por unos y en la provincia de Buenos Aires por los otros), cuando le piden los suyos definiciones, cuentan que se ríe abiertamente y no les contesta nada. Para alguno de ellos, se trata solamente de que el gobierno -la Alianza-entienda que es beneficioso que concreten la alianza con el PJ bonaerense, aun cuando Raúl Alfonsín bufe y amenace con renunciar a su candidatura. Generando lo que los cavallistas califican como «algunos cortocircuitos» por el hecho de ser su jefe miembro destacado del gobierno de la Alianza. En los cálculos electorales aseguran que ello les permitirá incorporar 4 o 5 diputados más. Sueñan con un bloque de no menos de 16 diputados desde el 10 de diciembre, a partir de los 8 con los que quedarán al concluir los mandatos de 2001.
Pero, además, en la negociación por mayores cuotas de poder legislativo, tienen presente que en el '99 Cavallo acordó con Duhalde su apoyo a la elección bonaerense, sin pedir compensación alguna. «Esta vez no será gratis», se prometen con convicción de conversos, mientras otros aseguran que la orden del jefe es « aumentar la base de sustentación, perfeccionar la inserción social y completar el despliegue territorial». Como si esto fuera posible sólo con impartir la orden.
Otros cavallistas, quizás con más experiencia política, tratan de separar los temas, para darles un volumen a las negociaciones que en realidad no tienen. Se trata de la simple y numérica decisión de intercalar hombres y nombres en las listas. Y allí aparece «la búsqueda de consenso» con el PJ, eufemismo que apunta a ayudar al gobierno -y al país-, a buscar una salida a la recurrente crisis que lo agobia. Imaginan, y así lo manifiestan -quizás recordando la experiencia de la UCeDé en el '89 y del Frepaso en el '99-, que los terceros partidos están predestinados a ser tragados por los dos más grandes. La palabra es « articularse» con ellos, para evitar ese fin ictícola, entre otras razones porque Cavallo necesita un partido en ascenso y haber acumulado suficiente poder para concretar su proyecto en el año 2003.
Negociaciones
Por otra parte, hoy Acción por la República en territorio bonaerense es sólo la imagen de un Cavallo ascendente. En realidad siempre lo fue, salvo que en esta oportunidad casi ni dirigentes quedan, después de la mudanza de algunos de ellos a la UCeDé. De allí que las negociaciones resulten «oficiosas» y no oficiales, aun cuando Francos presida la convención nacional partidaria. Y que tanto él como Pampuro sepan que cuando haya que ponerle un broche al acuerdo, Cavallo se entenderá directamente con Duhalde y Carlos Ruckauf, aunque este último termine siendo su contendor en el año 2003.
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