13 de marzo 2003 - 00:00

Celoso, Menem instruye cómo controlar las urnas

Carlos Menem y Juan Carlos Romero lanzarán esta noche la madre de todas las batallas: la del control de los comicios del 27 de abril. Será en un encuentro que mantendrán en un salón del Hotel Presidente de la Capital Federal, al que irán los apoderados y jefes de los comandos electorales de todas las provincias.

En esa reunión, el responsable de la organización de los comicios, el ex ministro Julio César Aráoz presentará la fórmula a cada uno de los delegados territoriales en quienes Menem-Romero confían la movilización del día de la votación. El 27 de abril la elección es exclusivamente a presidente en todo el país, con excepción de tres provincias que se han enganchado a los comicios nacionales y también elegirán gobernador y legisladores nacionales y provinciales.

Sólo San Luis, Santiago del Estero y La Rioja contarán con el ingrediente de la movilización de la militancia que se ocupará no sólo de la elección nacional sino también local
, donde jugarán su suerte los caciques locales. Eso lo buscó Menem para que la gravitante provincia de Buenos Aires no pesase con su aparato duhaldista en la presidencial, aunque en su provincia (La Rioja) sí habrá elección, como en la San Luis de Adolfo Rodríguez Saá.

Néstor Kirchner -en una prueba de la confianza que se tiene como candidato-, eludió pegar las elecciones para evitar que un resultado nacional adverso lo perjudicase en su verdadero proyecto, que es reelegirse como mandatario de Santa Cruz
en comicios propios en octubre próximo. En la lista de los fusibles hay que anotar también que su compañero de fórmula, Daniel Scioli, figura aún inscripto como el candidato oficial del PJ a la elección de jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En la reunión de esta noche, Menem y Romero apelarán a todo su know-how en el manejo de las voluntades ajenas para convencer a estos delegados provinciales de que la suerte de la fórmula en las elecciones depende de su capacidad de mover la tropa el día de la votación y cumplir con un control efectivo de cada mesa electoral.

• Ingrediente

Para ese día, cada candidato debe comprometer alrededor de 90 mil fiscales titulares y otros 30 mil suplentes en todo el país, de manera de asegurar que haya boletas de cada fórmula en las 90 mil mesas electorales que se abrirán el 27 de abril.

El empeño en apelar al liderazgo personal de la fórmula es hoy el ingrediente clave para que se cumpla el axioma del llorado Rubén «Buscapié» Cardozo de que «las elecciones no ganan buscando votos, sino contando votos» -es decir vigilar cada urna-, porque lo que no hay es dinero. Los partidos están azotados por la crisis y la desmovilización política de quienes tradicionalmente han aportado para las campañas electorales.

La corrida moral que además atraviesa a la actividad política hace impensable hoy que puedan los partidos -oficialismo u oposición- contar con la liberalidad de fondos que siempre acercaron gobiernos, cajas políticas, sindicatos o empresas privadas (ver nota aparte).

De ahí que Menem y Romero quieran estar esta noche especialmente conmovedores con el centenar de delegados provinciales que quiere, cada cual, besar a los candidatos, pedirles una foto, entregarles petitorios de las necesidades de su electorado.
Tanto afecto y tanto despliegue de carisma compensará la falta de dinero, que deberá ser recolectado por los delegados provinciales a pulmón.

Por eso la mesa principal que los recibirá a las 19 en el salón del Hotel Presidente estará integrada por Menem, Romero, Aráoz,
Eduardo Bauzá y los apoderados Luis Giacosa y Esteban Llampart.

No se subirá a ese estrado el encargado de las finanzas y jefe de campaña, Angel Torres, ni el cajero de la campaña -y de la sucursal Villa Real del Banco Ciudad-,
Carlos Gatti. La fórmula quiere evitar que ante la presencia de los encargados del manejo de los fondos, los apoderados sufran un rapto de ilusión respecto de que podrán llevarse una moneda del Hotel Presidente. También quieren evitar que los cajeros Torres y Gatti puedan ser interceptados por los apoderados en los pasillos del hotel.

Esa mesa les entregará a los delegados
un manual instructivo sobre cómo deben manejarse las boletas el día de los comicios, cómo abrir y cerrar las urnas y la manera en que circulará la información desde las mesas a los comandos electorales en cada provincia y en el orden nacional.

Entre esos delegados hay nombres con solera menemista, como los ex senadores Alberto Tell (Jujuy), Alicia Saadi (Catamarca) y Augusto Alasino (Entre Ríos), o el ex gobernador Arturo Puricelli (Santa Cruz), quien se desempeñó como secretario de Provincias de este gobierno hasta que Kirchner le pidió la cabeza a su jefe Duhalde.

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