28 de junio 2004 - 00:00

CGT: comen juntos, medran divididos

Los dirigentes de las dos CGT comenzaron a desandar, al parecer en forma definitiva, el camino de la eventual reunificación de la central obrera. Gremialistas que responden al camionero Hugo Moyano han puesto condiciones para la futura unidad. «Se hace realmente incomprensible que, a esta altura, los 'gordos' hayan esquivado el bulto al reclamo de realización de un imprescindible plenario de secretarios generales nacionales, que debería haber deliberado antes del congreso reunificador», señaló a la agencia «Télam» un dirigente que no ahorró críticas a esa estrategia oficial.

Desde la otra vereda, los hombres que verán despedirse próximamente de la conducción a Rodolfo Daer --quien ocupa el sillón cegetista desde hace ocho años-insisten con el «estricto respeto a la ley y a los estatutos recientemente reformados y a la vigencia del cupo femenino en la futura nómina» de conducción.

El titular de los colectiveros, Juan Manuel Palacios, aventuró que las negociaciones «se han encaminado y marchan bien», aunque alertó que aún resta definir diversas cuestiones relacionadas con «la actividad de la futura central y algunos puntos concretos para proceder a conformar el eventual futuro consejo directivo». «No, de ninguna mane-ra. No es posible poner el carro delante del caballo», dijo el también titular de la recientemente conformada Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) consultado sobre si ya existen nombres para suceder a Daer.

«Esa actitud provocaría ahora una total ruptura»
, agregó, aunque otros referentes disidentes se «contentaron» con la noticia de que en la confirmada reunión del lunes en la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) se hayan avenido a participar dos históricos ausentes hasta el momento, el mercantil Armando Cavalieri y el jefe de la Sanidad, Carlos West Ocampo.

• Anfitrión

En la noche del jueves, el jefe de los empleados de comercio actuó de anfitrión y agasajó a propios y ajenos con una cena en el gremio para avanzar en «el diálogo de la unidad». «Antes que cualquier nombre, es preciso analizar la política futura de la CGT y, en ese sentido, hemos advertido que sólo si esa estrategia se modifica, la central obrera de Moyano asistirá al Congreso del 14 de julio», advirtió, sin embargo, Palacios. Explicó en esa línea que «el país vive otro espacio y un momento diferente, y a la sociedad entera le preocupan hoy temas como la realidad del poder adquisitivo y los índices de desempleo», por lo que es preciso tener una política «realista».

Palacios
argumentó también que la CGT debe definir un perfil frente a las políticas del gobierno nacional y señaló que la central madre de los trabajadores ya no podrá contentarse con una «estrategia de total pasividad» ante la realidad circundante.

Por su parte, Cavalieri explicó que las dos centrales de tercer grado están desandando «los primeros esquemas de la futura unidad» y resaltó que es preciso acordar en forma previa «la representación de la mujer en el consejo directivo, que hay que asumir porque de esa forma lo disponen la ley y los estatutos».

«Es preciso aceptar que tanto la ley como la CGT, al modificar sus estatutos, incorporaron el cupo femenino y, por lo mismo, hay que asumir esa realidad en la próxima conducción», agregó. También se refirió a la necesidad de que el movimiento obrero asuma una discusión «doctrinaria» a futuro, fundamentalmente teniendo en cuenta la situación y la crisis del peronismo. Por su parte, el secretario general de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez, se mostró « conforme» con los resultados del diálogo y dijo que existen «coincidencias» respecto de la necesidad de reunificación gremial definitiva.

• Propuesta

«Hay que llegar a la unidad y, para ello, trabajar en la propuesta que se impulsará en el congreso normalizador» del 14 de julio, que se realizará a partir de las 9 en el estadio de Obras Sanitarias, en avenida Del Libertador al 7300.

«Los caminos están abiertos»,
se señaló desde ambos sectores, aunque algunos dirigentes temen «los históricos cambios de rumbo y posicionamientos que han caracterizado al movimiento obrero» y, además, trastabillan al recordar que para el congreso supuestamente reunificador sólo restan 17 escasos días.

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