17 de abril 2003 - 00:00

Cisma en los partidos por el voto pro Cuba

La polémica decisión de Eduardo Duhalde de abstenerse en la votación del voto de condena a la situación de los derechos humanos en Cuba en la ONU terminó dividiendo opiniones dentro de todos los sectores. El propio Eduardo Duhalde tuvo un opositor dentro de sus seguidores bonaerenses cuando el ex ministro de Seguridad Jorge Casanovas salió ayer a criticar la postura. Gustavo Gutiérrez, candidato a vicepresidente, se diferenció de su compañera de fórmula, Elisa Carrió, y condenó la decisión del gobierno. Y hasta Eduardo Menem estuvo esta vez en una vereda distinta de la de su hermano Carlos.

Los radicales, mientras tanto, apoyaron la postura el gobierno, guiados en esto por Raúl Alfonsín y no por la actitud totalmente contraria que mantuvo Fernando de la Rúa en su gobierno, junto con Carrió y Adolfo Rodríguez Saá. Sólo el menemismo atacó con dureza la medida.

La crítica más dura que recibió el gobierno vino de parte de un duhaldista bonaerense, el ex juez federal Jorge Casanovas, ahora diputado con mandato hasta 2005.

•Repudio

Casanovas se paró en la vereda totalmente opuesta a su jefe político en la provincia y denunció que el gobierno cubano incurrió en una clara violación de los derechos humanos y repudió la persecución por razones ideológicas contra disidentes al castrismo al haber aplicado la pena de muerte a tres ciudadanos cubanos que secuestraron una nave con el objeto de huir a otro país.

Por si quedaba alguna duda, presentó un proyecto de declaración donde dice que «la violación de los derechos humanos está disfrazada de procesos judiciales que tienen como único objetivo dar una señal de ejemplaridad contra los disidentes. Estos hechos significan serias afectaciones a derechos fundamentales de los acusados y una ofensa a toda la humanidad», dijo.

En soledad, y sin obtener apoyo de ningún otro duhaldista, el diputado ex juez y ex ministro de Seguridad bonaerense, acusado en su momento de promover la política del gatillo fácil, recordó que «los atentados a los derechos civiles, especialmente las libertades de pensamiento y de prensa, han sido objeto de severos repudio de diversos países, fuerzas políticas y organizaciones de toda índole, de la mayoría de las naciones del mundo exigiendo además la inmediata liberación de todos los presos políticos».

También en contra de la postura oficial, el presidente de la UCeDé, el santafesino
Eduardo Castellani, atacó la « lamentable posición del gobierno de Duhalde al no condenar la violación de derechos humanos en Cuba, olvidándose del sufrimiento de miles de ciudadanos que no pueden expresarse libremente».

•Apoyo arista

En apoyo a la postura de Duhalde, salieron los aristas encabezados por Elisa Carrió: « Estamos a favor de la abstención porque no se puede ser funcional al gobierno de Estados Unidos que hizo una masacre en Irak y pretende condenar a Cuba», dijeron. Sin embargo, Carrió le dio una vuelta a la cuestión cuando reconoció que deben «investigarse las violaciones a los derechos humanos y el fusilamiento de disidentes pero no en el marco de una estrategia funcional a la política imperial de Bush», en una clara intención de no quedar pegada con la imagen que mostró Castro esta semana al fusilar disidentes pocas horas después de haber sido condenados a muerte por un tribunal sin apelación bajo la acusación de secuestrar un buque con el fin de huir de la isla. Su candidato a vice presidente, el mendocino Gutiérrez, por el contrario, se manifestó directamente a favor de la condena a la situación de los derechos humanos en Cuba.

Rodríguez Saá
se subió al mismo tren y apoyó la decisión de Duhalde: « Estoy categóricamente en contra de la pena de muerte, estoy categóricamente a favor de la democracia y los derechos humanos y categóricamente soy solidario con la hermana república de Cuba. En consecuencia, estoy de acuerdo con la posición de la Argentina y de Brasil sobre la votación de Cuba», dijo a un grupo de periodistas acreditados en la Casa Rosada durante un desayuno de prensa.

Solo Menem se salió del libreto oficial: «¿Cómo voy a votar a un genocida como Fidel Castro? El gobierno nacional está alineando a la Argentina en una situación en la que nunca estuvo apoyando a Cuba. O no es una dictadura, o no es lo mismo una dictadura de izquierda que una dictadura de derecha, qué diferencia hay», dijo.

Su hermano
Eduardo eligió el camino contrario y explicó largamente ayer en entrevistas radiales su apoyo histórico a la posición de abstención en la cuestión cubana.

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