Trabajo, el ministerio tembladeral: cambios bruscos y sorpresas

Política

El equipo de Moroni se encuentra en permanente transformación, sujeto a tironeos internos y a resistencias de gestiones anteriores.

A casi un mes del arranque del Gobierno, las segundas y terceras líneas de varios ministerios permanecen vacantes o sujetas a tironeos no resueltos. Es el caso de la cartera de Trabajo, donde más allá de la jefatura a cargo de Claudio Moroni y de un puñado de designaciones publicadas en el Boletín Oficial todavía buena parte de la estructura se encuentra indefinida e incluso en transformación permanente. Esa incertidumbre generó la continuidad, por ahora, de cuadros directivos de carácter político nombrados en las gestiones de Jorge Triaca y de Dante Sica, y el consecuente malestar de un sector de los trabajadores de la repartición.

Un puesto tan encumbrado como incierto es el de la Secretaría de Empleo, uno de los dos virtuales viceministros de Moroni, que cambió hasta ahora dos veces de titular y del que hasta el viernes se desconocía el destino final.

La última nominación había correspondido a Mónica Litza, una concejala por Avellaneda del Frente Renovador que había ingresado a su despacho, presentado ante el personal y hasta delineado un primer esquema de gestión, pero que para el viernes ya carecía de la custodia y el chofer que se le había asignado.

Massa

El cargo le pertenece, en el ordenamiento interno del Ejecutivo, al sector de Sergio Massa. De hecho el primer candidato a ocuparlo fue Raúl “Cabezón” Pérez, diputado nacional y hombre clave del Frente Renovador de la provincia de Buenos Aires. Hasta el fin de semana se desconocía si empleo finalmente volverá a manos de Pérez, mano derecha de Massa por años también en la Legislatura bonaerense, o bien recaerá en otro dirigente afín al tigrense. Litza tampoco tenía claro su nuevo destino, pero en su entorno dijeron que ya se le había reservado un espacio “de mucha responsabilidad”.

El área no tiene el peso político ni la relevancia mediática de la Secretaría de Trabajo, a la que históricamente se le asigna la condición de viceministerio, pero su rol administrativo es determinante tanto para el funcionamiento interno de la cartera laboral como para el relanzamiento de los planes de empleo, un ítem que perdió peso en los últimos años pero que está llamado a recobrar protagonismo en la gestión de Alberto Fernández.

En rigor, casi todo el equipo de Moroni estuvo sujeto a vaivenes desde su misma confirmación como ministro. La Secretaría de Trabajo finalmente quedó confirmada para su amigo personal, Marcelo Bellotti, un abogado de su confianza y con algún desempeño como apoderado del Frente de Todos en la ciudad de La Plata. Lejos del perfil de máxima exposición ante los sindicatos como resultaron tanto los tres viceministros de Cambiemos, Ezequiel Sabor, Horacio Pitrau y Lucas Fernández Aparicio, y hasta la recientemente fallecida Noemí Rial (exasesora legal de gremios), que ocupó el cargo desde la gestión de Eduardo Duhalde hasta el fin del ciclo kirchnerista, sin interrupciones, Bellotti apareció como virtual desconocido para la dirigencia tradicional.

La disputa se trasladó hacia abajo: uno de los pocos lugares asignados con relevancia a un abogado de sindicatos fue para Alberto Tomassone, el histórico letrado de Armando Cavalieri en Comercio, quien quedó como asesor destacado de Moroni. El otro, la Dirección de Asociaciones Sindicales (vital para la resolución de conflictos inter e intrasindicales) fue para Mónica Risotti, abogada de Omar Viviani en el gremio de taxistas. Los otros cargos de relieve ya resueltos fueron ocupados por personas de confianza, como Leonardo Di Pietro Paolo, en la Jefatura de Gabinete del ministro, y Miguel de Virgilis, también como asesor.

Resilientes

Entre los resilientes de las gestiones previas que subsisten en sus cargos se destacan algunos directores. Uno de ellos es Julián Pascual, encargado del área de Promoción del Empleo y sindicado como pieza clave en el armado del plan clandestino de subsidios para desocupados que puso en marcha Cambiemos sobre el filo de las últimas elecciones y que viabilizó mediante punteros propios en todo el país y que descubrió este diario. Otro es Lisandro Tosti, director de Gestión Territorial, quien se hizo famoso años atrás durante un cacerolazo en el gobierno de Cristina de Kirchner por aparecer con un disfraz confeccionado íntegramente con dólares.

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