14 de mayo 2003 - 00:00

Cómo los "territoriales" vencieron a la "guardia"

La decisión de bajarse significó el triunfo en el comando Menem de los «territoriales» contra la «guardia». Los territoriales son los dirigentes que ganaron la elección del 27 de abril con la boleta Menem-Romero en sus distritos, y la cabeza visible son el salteño Juan Carlos Romero, Rubén Marín (La Rioja) y Angel Maza (Misiones). Integra ese lote uno de los precursores en la idea de bajarse del ballottage el intendente de Escobar, Luis Patti.

Marín fue el más enérgico argumentador de esa posición que representa el interés de quienes nacieron a la vida política sin Menem y no quieren terminarla atados a él. La «guardia» la integran hombres que no manejan distritos, pero sí el corazón y otros inmediatos del riojano. No imagina ninguno de ellos (Kohan, Bauzá) destino en la política fuera del que pueda darles el ex presidente.

Por eso, el mendocino Bauzá operaba hasta ayer a diputados del interior, de Córdoba más precisamente, para que le reclamasen a Menem que no se bajase.

Kohan intentaba ilusionarlo al riojano con la promesa de «un festival de votos» en La Matanza si había elección el domingo próximo.

Marín estuvo la semana pasada a solas con el riojano, quien le pidió un consejo: «Creo no tenés que legitimarlo a este Kirchner. Han operado la elección para montarla en el eje Menem vs. anti-Menem y no tenés derecho a legitimarlo vos. Que se busque él los consensos».

Menem, en ese diálogo de hace una semana, dudó, y Marín, comprensivo, trató de consolarlo: «No te arriendo la ganancia, Carlos, porque cualquier decisión que tomés va a ser mala». Se quejó, de paso, de que nunca Menem lo hubiera llamado antes del 27 de abril a opinar sobre nada.

Ayer se quejaba el gobernador ante sus colegas gobernadores de que Menem hubiera llegado a esta situación arrinconado por la «guardia»: «Acá la campaña la han terminado manejando Alberto Kohan y Charly García, ¿que le vamos a hacer?».


Cuando salió del desayuno con el círculo íntimo, Marín escuchó de boca de Menem el último argumento que encabeza el mensaje que anuncia la resignación: participar en el ballottage sería convalidar no sólo una trampa electoral, sino también una división en el país que nadie se merece.

Más cerca de sus intereses, Marín agregó ante quien quisiera escucharlo: «Ya vamos a sufrir todos las consecuencias de haber ido a la elección con Menem-Romero; ahora hay que pensar en el partido y en el futuro del peronismo, porque todos tenemos elecciones a gobernadores y a legisladores hasta fin de año».

• Barajar de nuevo

Tras la decisión, los «territoriales» parecen quedar listos para barajar de nuevo las candidaturas. Por caso, un Oscar González en Córdoba competirá contra José Manuel de la Sota por la gobernación. Ese es un tipo de caso. Otros dirigentes, cuya relación ha sido de adhesión, como es el caso de un Luis Barrionuevo en Catamarca, buscarán rápido nueva querencia para intentar de nuevo la candidatura a gobernador.

La «guardia», en cambio, está desolada. Ayer quedaban pocos restos de ese entorno que sólo tiene sentido por su relación con Menem. Ya el resultado del 27 de abril había raleado mucho a ese sector, que estaba ayer presentado por Kohan y Bauzá y el recién llegado Francisco de Narváez, que debe estar pensando «esto no me puede estar pasando a mí».
Pudo estar en el palco de Kirchner sin poner un peso y le ha costado un Perú acompañar hoy a Menem a La Rioja, de donde no saldrá por un buen rato.

Desde el 27 de abril no se vio mucho, es cierto, al entorno «junior» del Menem, el llamado grupo Washington -está constituido en su mayoría por quienes acompañaron al ex presidente en el último viaje a los Estados Unidos-. Ninguno de ellos, como el resto de la «guardia», quiso que Menem se bajase. Pero Ana Mosso estaba ayer en Mendoza, Antonio Cassia apenas apareció por el Hotel Presidente con la frecuencia de antes del 27 de abril, Javier Mouriño y Lelia Chaya tampoco han tenido rol de importancia.

Fueron desplazados por el nuevo gabinete que iba a designar Menem si ganaba, y del grupo Washington sólo está allí Jorge Castro. Apenas Claudio Sebastiani ha tenido algún protagonismo, pero como acompa-ñante simple del riojano en viajes y viendo, como ayer, fútbol con Menem como si no hubiera pasado nada.

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