La abultada victoria kirchnerista de anoche no modifica en demasía las proyecciones que se realizaron de antemano para el Congreso, que deberán confirmarse en octubre: el cristinismo arrancaría en minoría en ambas cámaras en Diputados y Senado y estará obligado a activar la “lapicera friendly” para convencer a gobernadores justicialistas -a quienes Alberto Fernández juró varios compromisos-, a mandatarios provinciales que fueron con boleta corta y a legisladores silvestres para lograr quorum y forzar quorum en Diputados y el Senado.
Congreso: "lapicera friendly", salida rápida en busca de mayorías
Si se repite en octubre la victoria de ayer, los gobernadores justicialistas, los mandatarios que llevaron boleta corta y legisladores silvestres serán clave.
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“Va a estar todo muy polarizado y habrá que ir a buscar a los gobernadores que fueron con boleta corta, y a los diputados y senadores que quedaron sueltos. Esto no termina en octubre o noviembre, sino que durará al menos hasta 2021. Es una lucha que va perdurar por sobre lo electoral”, reconoció anoche a Ámbito Financiero un experiementado cabalgador de peripecias legislativas.
El problema para gobernadores es el recuerdo aún fresco de exmandatarios provinciales del PJ agobiados financieramente por Nación durante los ocho años de Cristina de Kirchner. De allí el ruego a Alberto Fernández, quien deberá convertirse en el dueño real de la “lapicera” en caso de ratificar en octubre próximo el aplastante triunfo que logró en las PASO. La expresidenta pasaría a comandar el Senado como eventual vicepresidenta, un ambiente que en la actualidad no frecuenta mucho como legisladora, más que para participar por momentos en algunas sesiones.
La hipotética situación en Diputados también es de alerta para el peronismo que no se unió al camporismo para esta elecciones, ya que por tradición debería asumir como presidente de la Cámara Sergio Massa -el ganador en provincia de Buenos Aires-, de quien desconfían por su poco apego a los acuerdos y los compromisos pactados entre “caballeros”. Anoche, y tras ser ninguneado de la campaña bonaerense, el tigrense disfrutó unos minutos en el búnker K para ser el presentador oficial de Axel Kicillof.
El panorama ya descontrolado en la Cámara baja para el actual oficialismo por la falta de gestión política -en el Senado hay más equilibrio- podría complicarse aún más en diciembre para Juntos por el Cambio: no tendría más el poder, la Coalición Cívica estará en crecimiento numérico de legisladores -con todo lo que ello implica, en especial, con Elisa Carrió allí- y a la UCR expondrá sus clásicas rencillas internas. El PJ que abraza a Alberto Fernández, en tanto, deberá lidiar una dura puja con el kirchnerismo más rancio.




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