24 de agosto 2007 - 00:00

Cristina arbitra "guerra del rouge"

Por pánico a los rayos UB, a los atentados o, acaso, a un abucheo desde un auto al pasar, la primera incursión de campaña de Cristina de Kirchner en la Capital Federal será en una plaza pero protegida por una carpa, naturalmente vip, para no más de 50 personas.

Como es clásico, los pases para ingresar a esas zonas restringidas -a las que son tan adeptos los Kirchner- generan pataleos y enojos que, mañana, dejarán brotar un condimento bien porteño: el duelo entre dos grupos K, de un lado el PJ; del otro, el Partido para la Victoria. Espejo de las tensiones que se registran en todos los planos, los porteños se entreveraron en lo que llaman la «guerra del rouge» porque la protagonizan dos damas del universo K: las senadoras por la Capital, Vilma Ibarra y María Laura Leguizamón. Con Daniel Filmus consolidado como primer candidato a senador, la rama PJ que conduce Víctor Santa María y el ala PdV que comanda Juan Manuel Abal Medina, pulsean por ver quién coloca a la mujer que deberá completar el binomio encabezado por el ministro de Educación.

Santa María, sindicalista soft que le aporta «estructura» al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quiere colocar en esa butaca a Leguizamón, dama que llegó al Senado luego de la pulseada judicial entre Alfredo Bravo y Gustavo Béliz por la banca porteña.

Abal Medina-y el grupo al que sus primos llaman despectivamente «los yuppies»preferiría posicionar en ese lugar - posible de salira Vilma Ibarra que, sin embargo, dice que «no tiene ganas de repetir como senadora». Palabras de una dama.

En el arranque, quienes conocen las preferenciasde la primera dama otorgan más chances a Leguizamón. Sin embargo, Vilma también tiene quienes la defiendan.

El toreo recrudeció en los últimos días luego del acto de lanzamiento de Cristina Fernández en el Luna Park donde cuatro veces se cantó la «marcha peronista» y hasta un vozarrón sin nombre intimó a la primera dama para que diga, en público, que era «peronista».

Esa discusión rebotó entre los porteños que buscaban excusas para trenzarse. El miércoles, en la sede del Movimiento Evita sobre Callao, en una cumbre del albertismo presidida por Santa María, el capítulo de «la marchita» volvió a salir a la luz. Abal Medina no estuvo para defender su posición.

- Cuando la cantaron la primera vez me pareció genial, a la segunda también la canté. La tercera ya me pareció un abuso... -explicó Juliana Marino.

- Fue espontáneo - la cruzó Andrés Rodríguez, otro sindicalista que reporta a la oficina de Alberto Fernández.

- Somos peronistas - reforzó la línea Ginés González García.

  • Espinazo

    El asunto de fondo no es sobre folclore partidario: sino sobre cuál es el espinazo del Frente para la Victoria que, para los peronistas, es el PJ más allá de la diferencia ambigua que algunos hacen entre peronistas y pejotistas.

    En esa discusión, que mañana en Puerto Madero estallará en la platea, donde esperan tener lugares centrales las damas en disputa, el factor más visible es el segundo lugar de la lista de senadores nacionales por la Capital.

    El mismo argumento sería usado para tratar de poner al primero de la lista de diputados. «Tiene que ser un peronista» avisan y postulan, a los gritos, a Carlos Tomada.
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