16 de mayo 2005 - 00:00

Damas, en el sube y baja de grilla de candidatos

Margarita Stolbizer
Margarita Stolbizer
Chiche Duhalde hace campaña pero rehúsa admitirse como candidata. Cristina Fernández esquiva los actos pero entrena para competir en octubre. Margarita Stolbizer viaja de pueblo en pueblo juntando votos pero, probablemente, no integrará ninguna boleta.

El sube y baja de la política monta y desmonta candidaturas a cada rato. Y ese proceso tiene casi exclusivamente a dirigentes mujeres como víctimas propiciatorias de los ensambles que, más o menos públicamente, digitan las cúpulas partidarias.

Hay, es cierto, atisbos de rebelión. Stolbizer desafió una maniobra urdida por Raúl Alfonsín para instalar a Luis Brandoni en la cima de la lista de la UCR. Chiche, en tanto, alardea que nadie, ni Eduardo Duhalde ni Néstor Kirchner, decidirán si es o no candidata.

La primera dama, a su vez, se ampara en el silencio. Fue, así y todo, protagonista de un simulacro estructurado para instalar su nombre cuando la Casa Rosada difundió la versión de que el Presidente no podía convencer a su esposa para que se postule en Buenos Aires.

La hora de la verdad -la medianoche del 8 de julio, día en que deben presentarse las listas que competirán el 23 de octubre- está todavía lejana. Pero, mientras tanto, las damas animan, se prestan o, a veces, son utilizadas para enredar el lenguaje de señas de la política.

• Figuras

Durante el fin de semana, tres hechos paralelos aportaron una nueva dosis de confusión al brumoso escenario electoral de la provincia de Buenos Aires. En los tres, las figuras estelares fueron femeninas. Veamos caso por caso:

• Sin admitir, todavía, si se presentará como candidata o no,
Chiche Duhalde volvió a ubicarse en el centro de la escena y confirmó su rol de principal vocera del duhaldismo. El sábado encabezó un acto de la Línea Lealtad en Lomas de Zamora y, desde allí, volvió -ya es un clásico- a cascotear a Felipe Solá. Pero lo más relevante es que, durante el fin de semana, en varios turnos, disparó contra el gobierno nacional. Primero apuntó a Alicia Kirchner, a quien le cuestionó la política social. Luego criticó la pasividad oficial frente a los cortes de calle. Al respecto dejó una frase de manual: «Si seguimos así vamos hacia la patria piquetera», dijo. Chiche, escoltada por la plana mayor del duhaldismo, pasea su candidatura no proclamada por toda la provincia para alimentar la táctica de su esposo orientada a fortalecer su posición para sentarse en mejores términos a negociar con Kirchner a partir de una base: que el Presidente «necesita» del PJ para lograr en octubre la cantidad suficiente de votos que le permita «plebiscitar» su gestión.

• Stolbizer, a su vez, eslabonó su segunda victoria consecutiva el viernes cuando
Federico Storani no logró que la CON, su línea interna, decida bajar a la diputada de su candidatura a senadora para dar ese lugar a Brandoni. Mañana se producirá la instancia final, y Stolbizer tiene un esquema definido: podría dejar su sitio al actor (pero sin ser candidata a diputada, algo que no aceptará) si impone tres condiciones: 1- Continuar como jefa de la UCR de Buenos Aires, desde donde podría encarar la renovación partidaria. 2- Que se discuta de punta a punta y se dé participación a los intendentes en el armado de la lista de diputados nacionales (veta al storanista César Martucci y propone nombres: un ex intendentedel Sur y un ex senador de la Quinta); y 3- Que Raúl Alfonsín no sea candidato a delegado para el Comité Nacional de la UCR. Con eso, Stolbizer le pone precio ( demasiado alto, para algunos) a su paso al costado.

• En tanto, en ausencia y, seguramente sin saber siquiera que eso estaba ocurriendo,
Cristina Kirchner -por esas horas de gira por Israel- fue proclamada en San Justo, partido de La Matanza, como candidata a senadora nacional de uno de los sellos electorales que tiene el kirchnerismo: el Partido Proyecto Popular (PPP). Además de la cúpula del PPP -que ordena Fernando Suárez desde su despacho en el ONABE y alimentan Carlos Vilas y el senador provincial Carlos «Tommy» Díaz, entre otros- a la proclamación virtual de la primera dama asistió el mayor operador del protokirchnerismo en la provincia: el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel, que asistió como invitado al congreso que armó el PPP para, con 800 asistentes, festejar que lograron el OK judicial que otorga personería al partido. Suárez anunció que ese sello será uno de los que sostendrá, legalmente, el Frente para la Victoria (FPV) con que Kirchner quiere ir a elecciones en todo el país. Pero los PPP no son los únicos que, sin venia oficial, lanzaron a Cristina: en marzo pasado, con más ruido, el felipismo montó un acto en Mar del Plata para presentar en público su alineación con Kirchner y expresar su deseo de que la primera dama sea «su» candidata en la provincia.

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