De la Rúa pacificó guerra de voceros
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Baylac, para presentarse ante el auditorio colmado de periodistas, amigos y un puñado de radicales y funcionarios que se acercó a saludarlo, dijo que procurará que «nos entiendan», a su juicio una dificultad del gobierno nacional. Con esa simpleza arrasó con comunicadores anteriores como Darío Lopérfido que lo escuchaba a un lado con una sonrisa amplia. Gallo lo presentó como «el real vocero del gobierno» y para empezar a desparramar sus supuestas dotes en el oficio, Baylac al parecer hizo maquillar a De la Rúa, convaleciente aún de la angioplastia que se le practicó el viernes. No innovó, por cierto, en esa materia, ya que también Carlos Menem solía acicalarse ante la presunción que podía ser enfocado por cámaras de TV en cualquier momento, una idea que además llevó a su gestión Ramón Palito Ortega, cuando fue gobernador de Tucumán, con el mismo propósito de preservar la imagen mediática con algo de base cosmética. Después de todo, Baylac, al menos rozó ya el tema que hoy le ocupa, cuando participó de la comisión de Comunicaciones de la Cámara baja en momentos que se discutía la Ley de Radiodifusión y favoreció con sus discursos al monopolio «Clarín». Esto causó cierta preocupación en el gobierno, pero la demora en su designación que se viene anunciando desde hace un mes, obedeció más al veto de Raúl Alfonsín, por problemas de internas en la provincia de Buenos Aires y otros que le niegan la simpatía del radical.
• Tema casero
Mario Losada, del lado del público acompañó un surtido de invitados: Leopoldo Moreau (jefe político de Baylac), Eduardo Santín, Pedro del Piero, Mario Cella, Lautaro García Batallán, un enviado de Federico Polak, Hugo Sofovich y empresarios como Jorge Aguado.




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