13 de agosto 2001 - 00:00

De la Rúa perdió en Capital en elección que consagró a Terragno como candidato

Día de sorpresas ayer en internas de todo el país. Anoche, el delarruismo de la Capital Federal parecía resignarse en el distrito del Presidente -en una peleada microelección a la que concurrió menos de 25% de los afiliados al partido-a cederle la candidatura a senador nacional a Rodolfo Terragno, hoy casi un opositor. El candidato a diputado Rafael Pascual también perdía. En Catamarca, Luis Barrionuevo derrotaba a su adversario y de paso a una dinastía política: le ganaba la candidatura a senador nacional por el PJ de esa provincia a Ramón Saadi. El dirigente gastronómico, que ocupará una banca en el Senado desde el 10 de diciembre por la mayoría o por la minoría, pudo más que todos los adversarios políticos y no políticos (por caso el monopolio "Clarín") del hijo del legendario Vicente Saadi. El resultado de la interna del PJ en Buenos Aires, adonde había lista única para consagrar a la dupla Eduardo Duhalde-Jorge Remes Lenicov (candidatos a senador y a diputado, respectivamente), tuvo también turbulencias. El postulante del populoso partido de Morón que respaldaba el gobernador Carlos Ruckauf caía ante sus adversarios en las candidaturas a legisladores locales y provinciales.

El radicalismo de la Capital Federal peleaba voto a voto en los primeros minutos de esta madrugada los resultados de la interna, que con un escrutinio provisorio, parecía marcar una tendencia a favor de Rodolfo Terragno como candidato a senador de la Alianza, contra el postulante oficialista Facundo Suárez Lastra, en un recuento que como adicional tuvo el corte de boletas.

Exclusivamente para afiliados, la interna porte-ña del radicalismo enfrentó a los aparatos partidarios en puja doméstica: De la Rúa-Nosiglia, contra Terragno-Jesús Rodríguez, mientras que Raúl Alfonsín coló propios en las dos tiras.

La oficialista llevaba a Suárez Lastra (Nosiglia) y a Florentina Gómez Miranda (Alfonsín) como postulantes a senadores, junto con Rafael Pascual (De la Rúa), Cristina Guevara (Nosiglia) y Agustín Zbar (Alfonsín), a diputados nacionales; y a José Canata (Alfonsín) y Félix Pelliza, como delegados al Comité Nacional; y la opositora al gobierno con Terragno y Gabriela González Gass (Alfonsín), a la Cámara alta; y Aldo Neri (Alfonsín), Horacio Vivo (J. Rodríguez) y Marcela Larrosa (ex Nosglia), a legisladores nacionales; y Jesús Rodríguez delegado, al Comité Nacional.

Las particularidades de los primeros resultados sorprendían al oficialismo: en Saavedra, donde es puntero Canata, se imponía Terragno por poco más 100 votos, 60% a 40% del resultado a favor. En ese barrio peleaba contra el alfonsinista el ex nosiglista Daniel Bravo (hijo del socialista Alfredo), quien se rebeló a su jefe y se sumó a la lista contraria.

• Promesa

Suárez Lastra resultaba más que castigado en su propia parroquia, la 19ª, donde se imponía Terragno con más de 20% de votos a su favor. Otro revés para «Facundito» fue en la 18ª, donde su ex aliada González Gass, a quien prometió no levantarle el silencio por largo tiempo, duplicaba los votos para Terragno contra él, unos 800 contra 400.

Otro clima se vivía en una porción de La Boca, donde el vicepresidente de la Legislatura porteña, Jorge Enríquez, a la hora de finalizar los comicios, cerraba 60% a 40%, pero a favor de Suárez Lastra.

El conteo cayó en el Comité Capital a las 23, una hora después del cierre electoral, y a esa hora
Terragno comenzaba a festejar que se imponía.

Pascual, con corte de boletas (se cree que para rechazar a J. Rodríguez), se veía con un mínimo de chances, aunque
en su propia parroquia, a --pesar de imponerse, lo hacía sólo por 10% de votos.

Terragno
armó su campaña contra la política económica de Domingo Cavallo, pero se cuidó de no castigar por demás al gobierno nacional. Eso corrió por cuenta de sus referentes, como el titular del bloque UCR en la Legislatura porteña, Cristian Caram, más agresivo, al punto de pedir «perdón por haber votado a De la Rúa» o promover juicios contra el Estado por el recorte salarial.

Suárez Lastra
, secretario de Seguridad y Justicia de Aníbal Ibarra, nunca demostró tal sintonía con el gobierno como la que utilizó para capturar votos, con un discurso tibio en críticas, centrado en la necesidad de darle al Presidente un soporte de partido consolidado en uno de los dos distritos más importantes del país.

Viejas pujas se sumaron para animar al candidato a la arenga oficialista, como un rencor amasado por
«Facundito» contra J. Rodríguez, de quien asegura que «se dio vuelta» a último momento en la interna, en la que compitió por la Jefatura de Gobierno contra De la Rúa, y por otra parte, al considerar «oportunista» a Terragno. Este comparte con algunos aliados la desazón por el desalojo del gobierno nacional, tal como Fede-rico Storani, que se plegó a su campaña porteña. --La interna de la UCR Capital fue inevitable para el oficialismo por la negativa de J. Rodríguez y Terragno a confeccionar una lista de unidad. El delarruismo quería evitar que se plebiscitara por anticipado la gestión de De la Rúa en su propio distrito. Por eso, ensayó diversas argucias, hasta que sólo unas semanas antes del cierre obligado de listas decidió su candidato.

La elección es más que sensible a la gestión de
De la Rúa, ya que el distrito no sólo le es caro por propio, sino por la repercusión que acarrea hacia el interior del país.

Otro que estuvo atento a la votación radical fue
Aníbal Ibarra, quien instruyó a sus punteros para que fueran monitoreando el transcurso del cuarto oscuro de sus socios. Para el jefe de Gobierno, el triunfo de Terragno, por su postura de castigo hacia el gobierno nacional, le facilita cierto grado de reconciliación con su tropa del Frente Grande de la Capital, que sesionó en congreso el viernes pasado para tomar la decisión de ir en una boleta aliancista en octubre. Allí, sin embargo, no hubo desacuerdo en que «la Alianza no existe más», con todos los matices de esa expresión de la realidad, pero se impuso el ibarrismo en votos para preservar la coalición en el distrito porteño, al menos, hasta el cuarto oscuro.

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