De la Sota con estilo kirchnerista
José Manuel de la Sota, inmerso en la puja con Luis Juez, quien aspira a sucederlo en la gobernación como candidato del oficialismo, apeló por primera vez a una estrategia kirchnerista para conseguir lo que pretendía: fustigar, y después negociar. Pocos entendieron la dureza del cordobés con Kirchner el domingo pasado durante un acto con el sector agropecuario en su provincia. No sólo criticó la política del gobierno hacia el sector, sino también el estilo mismo de gobernar del Presidente. Juez, su rival en la provincia enrolado en la concertación del primer mandatario, salió inmediatamente a atacarlo. Finalmente, De la Sota se reunió ayer con Kirchner y se llevó los $ 180 millones que vino a buscar para obras públicas. La estrategia kirchnerista esta vez también le resultó al cordobés.
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Aprendió José
Manuel de la
Sota el
método del
Presidente:
primero
golpear y
después
acordar. Lo
criticó a
Néstor
Kirchner con
dureza el
domingo pero
ayer, amansados
los dos,
acordaron
financiamiento
de obras por
$ 180 millones
para Córdoba.
No se quedó allí De la Sota: siguió exigiendo el levantamiento de las cupos a las exportaciones y prometió que evitará cualquier intento de revalúo de campos. Y se llevó del acto una lluvia de aplausos: «Gobernador, puede quedarse tranquilo que al menos en esta parte de la provincia no vamos a olvidar su gestión», le dijo por el micrófono un dirigente del campo al despedirlo. Sólo María del Carmen Alarcón había llegado tan lejos en una defensa del agro contra el gobierno.
Con ese round previo llegó ayer De la Sota a la Casa Rosada. En un aparte de la reunión de ayer, Kirchner habría reaccionado a la provocación previa del cordobés: «¿Qué fue eso de las declaraciones?», le preguntó el Presidente. «Y bueno, viste cómo es esto -comenzó el gobernador-; vos ya elegiste por Juez; ¿qué querés que hagamos?». Kirchner intentó enderezar la conversación: «Yo no elegí todavía ninguna candidatura. Mejor bajemos el volumen de la confrontación», cerró el Presidente. Pareció que el cordobés había ganado esa partida.
Ayer Juez -que prepara junto con el radical mendocino, Julio Cobos, un gran lanzamiento kirchnerista en Córdobapara la tercera semana de setiembre-, antes de ver cómo De la Sota se llevaba de la Casa Rosada lo que había ido a buscar, salió a castigar al gobernador, no sólo por sus declaraciones del día anterior, sino básicamente por ser hoy su máximo opositor, aun sin ser De la Sota candidato: «Es un intolerante y recalcitrante menemista que llevó la muerte de las ideologías a Córdoba como mecánica de construcción política», dijo el intendente kirchnerista. «Escuchar a De la Sota hablando de tolerancia es como escuchar a Drácula hablar de las bondades de la leche en polvo», dijo por las declaraciones en la Sociedad Rural. «No podemos estar viendo cómo arrimarnos al bracero para no tener frío. Uno debe tener una política y bancársela, no tener un doble discurso, una doble moral, una doble conducta conforme el cariño o no que reciba de la Casa Rosada», cerró Juez. Un rato más tarde, tuvo que soportar que el gobernador saliera airoso del encuentro con el Presidente después de haber utilizado su misma medicina.




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