Los ex combatientes de la Guerra de Malvinas ascienden ya a 25.528, según los datos iniciales del Primer Censo Nacional de Veteranos que hizo el Ministerio del Interior, y al ser estos números «mayores a los conocidos» se procederá a una depuración del padrón. Esta limpieza de los padrones es un reclamo de los veteranos que no pertenecieron a las Fuerzas Armadas y de seguridad, ya que en los últimos años la cifra de los soldados que supuestamente pelearon en Malvinas se multiplicó.
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Es cierto, parcialmente. En 1983, el Ejército reconocía sólo la existencia de 9.997 entre efectivos militares, civiles y soldados conscriptos y en 1992, en un libro editado por el Círculo Militar, titulado «La medicina en la guerra de Malvinas» se contabilizaban 14.120 veteranos, incluyendo a los denunciados por la Armada y la Fuerza Aérea.
¿Qué pasó para que se inflara esa cifra? Hace unos 10 años se planteó este interrogante: ¿Los marinos embarcados en buques que, por ejemplo, sirvieron de escolta a quienes terminaron desembarcando en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982, son o no veteranos de guerra? Esto en cuanto a la Armada, pero en la Fuerza Aérea se repitió la pregunta. ¿Los mecánicos, que son parte indisoluble del equipo que atiende cada cazabombardero que despega del continente, no son veteranos de guerra? Y comenzaron a sumarse veteranos a favor del hecho de no existir una legislación que defina claramente qué es un veterano de guerra. Por ejemplo, «el que haya entrado efectivamente en combate». Para cada una de las fuerzas, Armadas y de seguridad, «es veterano de guerra el que cada fuerza certifica». Después de todo, son quienes tienen en su poder los legajos que lo acreditan.
Pero hay un hecho más, poco y nada conocido. Los veteranos de guerra cobran subsidios, no uno, sino varios. Los conscriptos -en ese tiempo existía el servicio militar obligatorio-, más el personal civil que haya estado afectado al esfuerzo de guerra -corresponsales militares, empleados de YPF, personal civil de las FF.AA.- cobran, con el último aumento otorgado por Néstor Kirchner, $ 950 mensuales. Los que además viven en la provincia de Buenos Aires, La Plata les gira $ 450 por mes; si por ejemplo tiene la suerte de ser empleado público nacional también debe adicionar $ 354; o en caso de ser empleado público provincial, $ 350. La Ciudad de Buenos Aires, por Ley 10.075, le paga poco más de $ 500 mensuales.
Esto para conscriptos y civiles. Si es oficial o suboficial en actividad, cada fuerza le reconoce un suplemento. Pero si tiene la desgracia de pasar a retiro, lo pierde. No hay consideración alguna para quien es militar de profesión, salvo figurar en honrosas nóminas de caídos «Por la Patria». Y se da la paradoja de que el cabo 1 Barusso -uno de los únicos 4 condecorados «Al heroico valor en combate»-, al estar retirado, gana $ 860 por mes. Quienes dirigen a los Veteranos de Guerra llaman a esto «discriminación». En algún momento se interesó al vice 1 de la Legislatura porteña, el macrista Santiago de Estrada, que les prometió a los retirados veteranos de guerra ocuparse del tema. Lamentablemente no tuvieron más noticias. Para peor, existe un pronunciamiento del auditor general de las Fuerzas Armadas, que dictaminó que «los retirados de las FF.AA. y de Seguridad no forman parte de la administración pública nacional». Hubo apelaciones judiciales y la Justicia del fuero de la Seguridad Social les dio la razón a quienes protestaron. El Estado, como es habitual, apeló el fallo, pero vencidos los plazos. Por lo cual hay efectivos militares que cobran los $ 950, pero sólo son algunos. El único funcionario que los escuchó fue Néstor Juzwa, ex intendente de Berisso, funcionario del Ministerio del Interior.
Según el análisis realizado por Interior, «los registros hasta la fecha son mayores a los conocidos» y por tal motivo junto a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), el Ministerio se encuentra trabajando para «localizar en los lugares más alejados del país a aquellos veteranos que aún no se han registrado». Para ello, continuará habilitado el 0800-999-0209.
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