El pago de u$s 3.100 millones al Fondo Monetario Internacional, que aventó la posibilidad de caer en default, tuvo el curioso efecto de unificar en la celebración a sectores que habitualmente difieren en sus posiciones y que representan a todo el espectro político argentino. Así fue que, flanqueados por gigantografías de Néstor Kirchner y Hugo Chávez, el dirigente piquetero Luis D'Elía y el diputado Miguel Bonasso no ocultaron su alegría en un acto en La Matanza (abajo). Por su parte, el dirigente de los estatales y líder de la CTA, Víctor de Gennaro, pudo expresarle al Presidente en persona -y en la Casa Rosada-su apoyo al pago de la deuda. Igual mandó a su gente a hacerle ayer huelga a Aníbal Ibarra en la Capital. Pero también los hombres de negocios más poderosos de la Argentina, nucleados en la AEA (Asociación Empresaria Argentina) manifestaron en un comunicado «su satisfacción por el acuerdo alcanzado con el FMI», al tiempo que resaltaron «la responsabilidad con que el gobierno nacional llevó a cabo estas negociaciones».
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