Derechos humanos traicionados
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Surgió como figura reconocible cuando la vi sentada en la primera fila de un estudio de televisión en Washington, escuchando a un panel en el que yo participaba para discutir sobre los derechos humanos. Estaba sentada al lado de Héctor Timerman, a quien había llegado a conocer y admirar a partir de su valiente campaña para salvar a su padre, el reconocido periodista Jacobo Timerman, de convertirse en uno de "los desaparecidos". En los momentos finales del programa, el conductor, Bill Moyers, le preguntó al público si había preguntas. Timerman y Bonafini demostraron estar magníficamente a la altura de la ocasión. Ambos me sorprendieron porque denunciaron con toda franqueza la dictadura militar. A Bonafini le preguntaron sobre sus dos hijos, quienes estaban entre los desaparecidos. Fue directa y honesta al contestar. Eran militantes que luchaban contra la dictadura, dijo ella. Me vino a la mente la figura épica de La Pasionaria, como le decían a Dolores Ibárruri, la dirigente republicana española.
Hoy en día, lamento reconocer que Bonafini me recuerda al personaje de Madame Defarge en "Historia de dos ciudades", la novela de Dickens sobre la Revolución Francesa. En mi opinión, le ha hecho un daño enorme a la causa de los derechos humanos en la Argentina y ha manchado el liderazgo ejemplar de este país a nivel internacional. La Argentina es representada en el exterior por campeones de los derechos humanos tan destacados como Luis Moreno Ocampo, fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, y Juan E. Méndez, actualmente el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura y ex Asesor Especial de la ONU para la Prevención del Genocidio.
Moreno Ocampo demostró su capacidad como asesor de Julio Strassera en el procesamiento de los comandantes militares que gobernaron el país durante la dictadura, en un juicio que hizo historia. Méndez fue un preso político en la Argentina que más tarde se dedicó a defender a otros presos políticos y forjar una carrera contra los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad a nivel mundial. Es el autor de un libro lanzado la semana pasada en los Estados Unidos, aptamente titulado "Taking a Stand: The evolution of human rights" ("Tomando posición: La evolución de los derechos humanos").
Bonafini, quien creo ha sido tal vez corrompida por el poder que llegó a acumular, debería dar un paso al costado para permitir que las dos organizaciones se unan. Que las Madres de Plaza de Mayo sean lo que supieron ser en el pasado, un ejemplo intachable para todos aquellos que creen en los derechos humanos, la decencia humana y la dignidad humana.
El prestigio de las Madres se restauraría estableciendo su independencia del gobierno. Puedo escribir con toda seguridad que la decisión de ambos gobiernos Kirchner de poner fin a la impunidad y llevar a juicio a los responsables de las masivas violaciones a los derechos humanos les ha ganado un lugar glorioso en la historia. Sería una lástima, y hasta una tragedia, si ese logro tuviera un final deshonroso.




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