2 de marzo 2011 - 22:08

Desde Casa Rosada reiteraron las críticas a las protestas sindicales y los gremios respondieron

Hugo Moyano estuvo ayer en el centro de las miradas cuando la Presidente cuestionó las medidas de fuerza sindicales.
Hugo Moyano estuvo ayer en el centro de las miradas cuando la Presidente cuestionó las medidas de fuerza sindicales.
Como lo hizo Cristina de Kirchner en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, desde el Gobierno volvieron a manifestar el malestar con las metodologías de protesta sindicales, mientras que desde los gremios respondieron que no son prácticas generalizadas y que ningún sindicato busca perjudicar a la Casa Rosada.

En declaraciones radiales, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, repudió los paros sorpresivos, los cortes de vías o calles y las retenciones de tareas de los trabajadores de servicios y transporte público. Según dijo, se trata de métodos de protesta que "se utilizaron en 1999, 2000, 2001, cuando los gobiernos no le prestaban atención a los reclamos".

Pero además, Fernández advirtió que en la actualidad no se pueden usar "los mismos métodos" porque "con los elementos que exige la legislación alcanza" para resolver los conflictos. "No se justifica que pongan a parir al resto de la sociedad cuando no se presta un servicio", completó.

Este martes, durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, la Presidente les pidió a esos gremios "no utilizar la misma lógica que criticamos en otros", y justificó: "Quiero seguir siendo compañera y no cómplice de maniobras que siempre terminan perjudicando a trabajadores; los que viajan en colectivos, trenes y aviones son también trabajadores".

En lo que se interpretó como un reto a líder de la CGT, Hugo Moyano, Cristina solicitó a los sindicatos "ser lo suficientemente inteligentes" y los convocó "a que defendamos el proyecto del modelo, porque los primeros beneficiarios han sido precisamente los millones de hombres y mujeres que han recuperado la dignidad del trabajo", quienes -recordó- tienen "el salario mínimo más alto de América Latina". La respuesta de los trabajadores no demoró en llegar.

Para Juan Carlos Schmid, integrante de la mesa chica de la CGT, el "plan de lucha" de los gremios que integran la central obrera de Moyano "no" responde a "una metodología generalizada y aplicada en forma permanente".

"No estamos en una situación de un plan de lucha como el que llevó adelante la CGT en la década del '60, que llevó a ocupar 200 mil establecimientos fabriles. No estamos en esa situación", dijo el titular del Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento (DRAGYBAL) a Radio Mitre.

Mario Rodríguez, de la Unión Ferroviaria, rechazó las declaraciones de la Presidente y Fernández. "No hay ningún sindicato que atente contra el gobierno de turno. Reclamamos por las mejoras salariales después de no haber sido escuchados por los patrones", sostuvo en diálogo con Radio 10, al tiempo que no descartó volver a dejar sin trenes a miles de personas "en los próximos días".

Para bajarle el tono al enfrentamiento con los sindicalistas por las protestas, el jefe de Gabinete aclaró los gremio nucleados en la CGT son la "columna vertebral" del Gobierno. "A esta altura del partido, para cualquiera que conozca algo aún sin formar parte del Movimiento Nacional Peronista conducido por la Presidenta sabe que el movimiento obrero organizado es la columna vertebral" del oficialismo, señaló.

Por último, Fernández recordó que en su discurso ante la Asamblea Legislativa, la jefa de Estado "rescató la condición de compañera" de los sindicalistas aunque aclaró que "eso no significa" avalar "algunos métodos" para reclamar.

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