1 de noviembre 2004 - 00:00

Desde hoy policía por distritos

León Arslanian
León Arslanian
A simple vista no habrá cambios: los policías serán los de siempre, con idénticos uniformes y las mismas armas. Pero, al principio de manera poco perceptible, la Bonaerense -la más cuestionada de las policías del país- comenzará a desgajarse en fuerzas ajenas e independientes.

No desaparecerá, obvio, como megaestructura; como un batallón con casi 50 mil hombres. Pero, en lo formal, comenzará a parcelarse para dar lugar a policías locales, con mandos territoriales, independencia operativa y control político al alcance del vecino.

Desde hoy, uno de cada cuatro de los 134 municipios bonaerenses ingresará en una etapa -salvo la desintegración de la «maldita Policía» en los '90- que posiblemente sea la más brusca que la Bonaerense enfrentó en su historia. Como entonces, ahora la mano ejecutora es León Arslanian.

Por turnos, Felipe Solá y Arslanian pondrán en funcionamiento las nuevas fuerzas: al mediodía en Pilar lanzarán la Policía Distrital para el conurbano; a las 17, en Tres Arroyos, harán lo mismo con la Policía Comunal. En lo operativo, la primera etapa alcanzará a 34 distritos con dos modelos diferenciados:

• Las comunas del interior con menos de 70 mil habitantes contarán con fuerzas propias denominadas Policía Comunal, prácticamente escindidas de la Bonaerense clásica, con el mando en el intendente municipal, que se convertirá, en los hechos, en un miniministro de Seguridad que definirá el plan antidelito local. En la primera tanda comenzará a funcionar en 27 distritos.

• En el conurbano -y en las grandes ciudades del interior-también habrá fuerzas locales pero el mando será estrictamente policial y, aunque el jefe comunal tendrá incidencia sobre el diseño de la estrategia de seguridad, las policías distritales -tal su nombre- seguirán con dependencia directa del Ministerio de Seguridad provincial. Hoy arrancarán en San Isidro, Vicente López, San Fernando, Pilar y Tigre. En un mes, se extendería a los distritos enmarcados en la Departamental San Martín.

Entre un sistema y otro, la diferencia es básicamente de conducción, en buena medida porque en el conurbano, donde las fronteras se diluyen,
sería contraproducente parcelar el mando operativo policial. Además, Solá y Arslanian no quisieron delegar más poder en los intendentes.

Las sospechas, que
Arslanian contribuyó a esparcir, sobre el presunto vínculo entre jefes comunales del conurbano y policías de antecedentes borrosos impidieron que -como en el interior- en el Gran Buenos Aires se aplique una descentralización también política en el rubro seguridad.

En algún punto empujado por el revanchismo tras tener que dejar su cargo arrinconado por
Carlos Ruckauf -motivo que lo enemistó por años con Eduardo Duhalde-, Arslanian apuesta a la descentralización como receta salvadora y se juega su (mucho o poco) prestigio.

• Ensayo

Y no casualmente el primer ensayo, que prologará el éxito o no del artificio, será en la zona donde la seguridad alcanza los puntos más calientes o, al menos, donde produce mayor impacto: el conurbano norte, objetivo preferido de los secuestradores a la hora de seleccionar víctimas.

En esa región, a partir de hoy, las departamentales serán historia para dar lugar a policías locales, con
intervención acotada a un municipio y cuyo mando quedará concentrado en un sólo jefe uniformado, designado desde La Plata por Arslanian y Felipe Solá.

Con eso, de una cúpula policial que coordinaba la lucha contra el delito en toda la zona norte que abarcaba la Departamental San Isidro, surgirán
cinco fuerzas individuales que actuarán en cada uno de los distritos de la región: Vicente López, Tigre, Pilar, San Fernando y San Isidro.

Bautizadas como policías distritales, adaptando la terminología de EE.UU., esas fuerzas contarán, además, con
cuerpos especiales para investigaciones y dispondrán de la información acumulada en el mapa del delito, datos que se usarán para definir la estrategia de seguridad de cada comuna.

Hacia arriba, el nexo entre las distintas policías distritales seguirá en manos de la Departamental, que, además, continuará con tareas de investigación específica vinculadas a
«delitos complejos».

Respecto de la comunal, ya adhirieron más de 50 distritos, aunque en la primera etapa se instrumentará en 27 comunas. Entre otras, contarán con fuerza propia General Villegas, Arenales, Ameghino, Las Flores, Balcarce, Lobos, Roque Pérez, Monte Hermoso, Alberti, Chivilcoy y Tapalqué.

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