El radicalismo se resiste a desaparecer como alternativa política, aunque esté «deshilachado», dijo ayer el titular del comité nacional de la UCR, el chaqueño Angel Rozas, quien presidió la apertura del Congreso Doctrinario del partido, el primero desde el de 1948.
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Alrededor de 400 delegados llegados de todo el país sesionaron en el hotel Panamericano, en medio de tensiones internas producto del enfrentamiento entre Rozas y la dirigencia bonaerense -Raúl Alfonsín y Leopoldo Moreau-, agudizada después de la elección del santafesino Adolfo Stubrin como presidente de la convención nacional, que derrotó al candidato de Alfonsín, Luis «Changui» Cáceres.
Uno de los dardos intercambiados ayer tuvo que ver con la pesada mochila que arrastra Rozas -y así se lo reprochan, por haber sido quien avaló la interna fraudulenta concretada en el Chaco-, que consagró en 2003 como candidato a presidente de la Nación a Moreau, enfrentado entonces con Rodolfo Terragno.
Fue el propio Rozas quien afirmó ayer que no se resigna «a conducir las hilachas del radicalismo», al inaugurar un debate de tres días para definir el rol opositor que busca para la UCR. En diálogo con este diario, Rozas insistió en que deben renovarse «caras y métodos; lo contrario es más de lo mismo». Cuando se lo interrogó sobre la necesidad de identificar al partido como opositor, cuando debería ser algo natural al no ser parte del gobierno, fue terminante: «La gente sospecha que hay radicales que hablan con el gobierno».
Para Margarita Stolbizer, titular del comité de la provincia de Buenos Aires y candidata a senadora nacional para 2005, el descrédito en que ha caído la UCR será una carga difícil de levantar. No cree que la solución esté en el paso al costado que pide Rozas. Igual recorre la provincia, buscando neutralizar la actitud rebelde observada en una veintena de intendentes encabezados por Gustavo Posse (San Isidro), Enrique García (Vicente López) y Helios Eseverri (Olavarría), que impulsan un frente con Ricardo López Murphy.
Distinta es la actitud observada en dirigentes del interior, que creen que tanto Buenos Aires como la Capital Federal viven una desgastada realidad política que poco tiene que ver con la de su terruño. Así lo hizo notar a este diario el cordobés Carlos Becerra, para quien todavía falta mucho para definir el perfil electoral y los candidatos que lo interpreten. Sin embargo, Becerra dijo estar convencido de que la UCR en las provincias va a tener éxito, aún a costa de perder peso en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
El «Changui» Cáceres fue ayer el primero en polemizar: «Se habla de lo nuevo, de renovar el radicalismo, de cambiar. Creo que tenemos una confusión o una hipocresía que espero sea inconsciente, porque no comprendemos que estamos como estamos en el partido por haber dejado de lado la línea histórica de la UCR», dijo al ser consultado.
El ex presidente Alfonsín no estará presente en el Congreso, pero envió un documento en el que rescata el discurso que pronunció hace 20 años en Parque Norte, donde redefinió el rol ideológico del radicalismo.
Una parte importante de la dirigencia radical se sumó a la convocatoria. Los presidentes de los bloques parlamentarios, Mario Losada y Horacio Pernasetti, fueron los primeros en arribar junto con Rozas.
También el ex intendente Enrique Olivera; el ex gobernador mendocino y actual diputado Roberto Iglesias; el santiagueño José Luis Zavalía; y el ex diputado Jesús Rodríguez.