24 de mayo 2005 - 00:00

Día del Ejército: Kirchner ausente y Bendini nervioso

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Nublado amanece el próximo Día del Ejército, el sábado venidero. Y eso que ya parece asegurada la ausencia con aviso de Néstor Kirchner a la celebración en el campo hípico de Palermo, con presuntas tribunas pobladas. Nadie quiere imaginar que ésa es la razón de la inasistencia del comandante en jefe.

Lo cierto es que el general Roberto Bendini había imaginado una fiesta poco complicada y, ahora, por algunas peripecias, se le enrareció. Comprensible mutis del Presidente, entonces, pues no resultaría apropiada alguna desaprobación en esa jornada. Bendini, en algunas exposiciones, advirtió que por el momento están congelados los aumentos salariales -que corresponderían por ley, pues siempre hubo enganche con la Procuración General de la Nación, que se subió los sueldos desde octubre pasado-, aunque estima que después de octubre (tras las elecciones) se revisarán esos ingresos (y la incorporación de otros extras). También el mismo militar estima que la nueva decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre las leyes de Obediencia Debida y Punto Final dispondrá de elementos para castigar con prisión a un poco más de un centenar de uniformados (algunos ya en ese estadio), no a los tres mil que se habían difundido. Por lo menos, ése debe ser su deseo, ya que se supone que ningún hombre de este gobierno ha conversado o influido sobre los magistrados del máximo tribunal respecto de estas cuestiones. Esta es otra Justicia, obvio, aunque más de uno podría interesarse por las razones por las cuales algunos de los ministros de la Corte han modificado -o van a modificar- su voto inicial sobre esas leyes. Dictámenes que, por otra parte, ya todo el mundo sabe que van a salir antes de las elecciones, inclusive hasta en los próximos días.

Bendini, según cuentan, ha trasladado sus pareceres no sólo a sus colegas en actividad, sino que también convocó a generales retirados -luego de dos años sin ningún tipo de convocatoria-, reunión en la que -según ellos- expresó parte de lo anterior y, además, hizo un informe sobre su planificación del Ejército Argentino hasta el año 2025, incluyendo en esa disertación la eventualidad de que el país fuera ocupado por una gran potencia en busca de recursos extraordinarios y extinguidos en otras partes del mundo. No hubo posibilidad de que los asistentes hicieran preguntas -se estableció el veto a la entrada de la reunión-; quizás alguno hubiera interrogado con alguna gracia sobre ese ensayo de ciencia ficción o sobre la posible réplica de esa hipótesis bélica con la que presentó el general Hugo Chávez, de Venezuela, temiendo una invasión de los Estados Unidos. Lo que sí se sabe es que, entre la reunión de hace dos años y la última, hubo una deserción de 45 uniformados, lo que supone una falta notable de atención entre gente que habitualmente concurre a todos lados porque está jubilada y sin otros quehaceres.

• Convocatorias

Junto a esta tarea personal de Bendini por explicar sus movimientos y tareas, también su doctrina, hubo otras actuaciones de sus más inmediatos seguidores. Pretendían disipar otras marejadas. Es que, como consecuencia de la explosiva carta de la esposa de un militar (la señora Pando de Mercado), a la cual se sumó luego otra hilera de mujeres con la misma pasión literaria, cuestionando la política del presidente Kirchner, algunos generales han convocado a sus colegas en actividad y, de paso, también a sus esposas. Entre compañeros, todos subordinados al mandatario como corresponde, se habla de juicios a militares, salarios atrasados e injustos ante los jueces (por ejemplo), mientras a las esposas -a la hora del té- las atendía la mujer del anfitrión de turno y, junto con las masitas, les explicaba la inconveniencia institucional que provocaban las manifestaciones escritas de la Pando de Mercado y otras damas, que esa actitud no condecía con la conducta que deben asumir aquellas féminas casadas con hombres de uniforme hoy en la tarea de servir a la Patria. Si este pueril adoctrinamiento o propaganda nublaba en parte la situación del Ejército para el día de su festejo, el clima se ensombreció algo más con la retaliación aplicada al general Juan Carlos Wellington, el pasado fin de semana, quien osó descubrir una placa en homenaje a un compañero de camada muerto (naturalmente) en 1979 ( Manuel Morelli), nombre con el cual, además, bautizó una cancha de polo en Paraná. Atentos a estos recordatorios, algunos organismos de derechos humanos cuestionaron la determinación de Wellington, y Bendini, más atento a lo que no sabía que ocurría, no trepidó en sancionar al general y ponerlo en disponibilidad (su cargo ha sido cubierto por el segundo en la Segunda Brigada de Caballería). Bendini, una vez más, se reivindicó frente al mandatario -como el día que descolgó los cuadros en el Colegio Militar-, aunque esa medida no le garantiza más adhesión en sus cuadros. Quizá le demore el juicio en Santa Cruz, pero el ambiente castrense aparece otra vez poco aireado, con una celebración quizá más mortuoria que divertida y con la casi seguridad de que Kirchner no asistirá: finalmente, ha descubierto que en ese sector de la población no recoge voluntades tan favorables como las que le atribuyen las encuestas del monopolio «Clarín» en el resto de la sociedad. Y como esa sensación parece inmodificable para las próximas elecciones, jornada de plebiscitos según el oficialismo, ¿para qué arriesgar una presencia que puede no ser bienvenida en el campo de polo de Palermo donde, se estima, no habrá control para impedir la concurrencia de militares y familiares?

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